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02 noviembre 2016

Cuando estás donde siempre quisiste llegar.

Otra parte de mi vida.

Mi vida, tu también eres mi vida, eres una de esas seis vidas que dan sentido a mi propia vida. Ya se que las cosas no siempre llegan cuando uno quiere o lo desea, a veces ni llegan. Ni tan si quiera este post que llevo meses prometiéndote. Mentalmente lo he escrito mil y una veces desde la primavera pasada. Pero era difícil no solo para ti, también para mi gestionar tantas emociones.

Cuando ves que tu niña del alma lleva toda su vida luchando para llegar donde ella considera que debe de estar; cuando se marca objetivos altos y ambiciosos y tu misma dudas de si podrá alcanzarlos, el miedo te invade. Es curioso, pues me invade a mi como madre que no he luchado ni la mitad que tu, que no era mi vida aunque lo sentía como un trozo de mi misma lo que estaba en juego. Sabiendo lo que puede hacer el miedo, como se contagia y como se propaga, no quería hacerlo crecer, no quería ni escribir, ni moverme , ni respirar, solo quería que pasasen los meses , que la vida te diese la oportunidad de estar en donde querías llegar y de verte feliz. En el fondo tenía miedo de verte sufrir.

17 septiembre 2015

La fuerza de la empatía.


Llevamos unos días de locos acabamos de empezar el curso y es un poco estresante. Es curioso todo el mundo tiene nervios el primer día de colegio. Todos los niños, con o sin dislexia, suelen ir ilusionados y a la vez con nervios, miedo e inseguridad. Yo madre parezco una niña pues aunque intentas ocultarlo tienes nervios por tu hijo, pero sobre todo en mi caso por el profesor que nos pueda tocar, incluso a veces mas que nervios tengo miedo.

18 mayo 2015

¿Y tu como me ves?


Personalmente es una pregunta que me no me suelo hacer. Pocas veces me paro a pensar como me ven los demás y menos como me ven mis hijos. Pero creo que es una pregunta que mis hijos si se hacen a menudo ¿ cómo les ven los demás? Como les ven sus amigos, como les ven sus hermanos y sus profesores. ¿Cómo ven su dislexia? Hoy he hecho el ejercicio de ponerme en lugar de uno de mis hijos. He estado hablando y sonsacando ideas y se me saltaban las lagrimas al ver como se sentía en muchas ocasiones.
¿Y tu profesor como me ves?¿Sabías que tu visión condiciona tu conducta? Es decir que si tu profesor me ves como un alumno lento o menos capaz o inmaduro o de los que no se enteran, tu actitud hacia mi será distinta que si me ves de otra forma. Tu lenguaje corporal y tu modo de actuar en el aula conmigo es diferente a como actúas con aquel alumno que suele sacar buenas notas, que presenta las cosas como a ti te gustan y que no te da muchos problemas. No me miras con los mismos ojos, no le lanzas las mismas miradas que a mi y que decir del tono y los comentarios que haces. Me da la sensación cuando estoy en el aula que no me ves con lo ojos del corazón.  Me siento mal. A veces dudo y creo que cuando empiezas a corregir mi examen antes de empezar, solo con leer mi nombre y ver mi letra ya pones cara de circunstancia. ¡Ojo! Que muchas veces te he sorprendido para bien, y fíjate que no soy capaz de convencerte de que merezco la pena, que soy un alumno al que le gusta aprender y sorprender para bien.  Que sonrío todas las mañanas al entrar, pues en el fondo quiero sentirme querido y visto por los ojos de tu corazón. Eres mi profesor y no me apetece caerte mal. Pero según pasa el curso llego a pensar que a veces me tienes manía. Eso no es posible¿ verdad? No me contestes, prefiero creer que eso no puede existir. Eres mi profesor y seguro que te caigo bien, ¿no?

14 diciembre 2014

Llegan las Navidades.


Esta es la última semana antes de  Navidad. Semana intensa de nervios, de emociones, de alegrías y de menos alegrías. Las notas, los esfuerzos recompensados, los no recompensados y la Navidad. En casa mis hijos escriben las cartas a su Rey Mago, cada uno tiene el suyo. Todos piden cosas, pero lo que de verdad piden es ilusión, ilusión y mucha ilusión. Su ilusión es la que ven mermada a lo largo de su curso. Su autoestima no muy fuerte, los esfuerzos no recompensados, las lágrimas por las notas leídas en alto, por los suspensos no merecidos, por las tardes interminables de deberes, por quedarse en blanco en el examen, por no escribir bien, por las faltas de ortografía, por tantas y tantas cosas que les pasan en su año escolar por culpa de ser distintos a la mayoría, por culpa de nadie y de todos. A todos mis hijos y a todos esos niños seguro que su Rey Mago les quiere decir algo muy especial.

18 noviembre 2014

Mi mochila llena


No se como estará vuestra mochila pero en mi casa llevamos algunos las mochilas saturadas. Yo en concreto tengo a una de mis hijas que su mochila va a estallar. Entre los libros que mete por miedo a que se le olvide algo, por miedo a que se le presenten más miedos en su día escolar  y los miedos que lleva dentro, es una mochila que pesa, pesa mucho. Yo por las mañanas cuando la veo colgársela a su espalada miro para otro lado, ¡me da tanta pena lo que pesa! ¡y llevar ese peso todo el día hasta las cinco de la tarde! Tantos miedos dentro de esa mochila que solo pensarlo se me pone un nudo en la garganta. 

06 septiembre 2014

¡Que solo tiene dislexia!


Llevamos casi una semana de colegio. ¡Que os voy a contar que no sepáis! Estrés de empezar el curso, mochilas, libros, forrar más y más libros, nervios y más nervios. Noche en blanco de pensar con quien les va a tocar, todos los años sacan a todos los alumnos del curso y los vuelven a mezclar. Nerviosos por si nos toca con el niñ@ que el año pasado nos hizo el curso insoportable y no paro de machacarnos. Nerviosos por si el amig@ que siempre nos ayuda está en la misma letra. Yo nerviosa de pensar quien iba a ser el tutor y con pereza, mucha pereza de empezar el curso. En nuestro caso no es empezar el curso, es empezar el logopeda, es mantener la auotestima alta de nuestros hijos, es ir y venir del colegio al logopeda. Es empezar un programa de entrenamiento duro y severo, donde nuestros hijos deben no solo de ponerse al día como el resto de sus compañeros o acostumbrarse al horario. No, para nuestros hijos es un se acabo el tiempo libre entre semana, los domingos son sinónimo de estudiar y más estudiar, los fines de semana dependen de las agendas de deberes, para nosotros son las tardes entregadas en cuerpo y alma a nuestros hijos y sus estudios. Aprender a organizarse y hacer ver al profesor nuevo que no es tonto que solo tiene dislexia. En resumidas cuentas empezar el curso para las familias con hijos con dislexia supone un esfuerzo y una aventura que no te la puedes imaginar a no ser que te toque. Eso sin contar que la gran mayoría se han tenido que examinar en septiembre de alguna asignatura, no les ha dado tiempo a desconectar, y entran en el colegio aun habiendo recuperado con la espada de Damocles de que tenga que repetir el curso que viene. Empezar el curso en esas circunstancias y con esa carga o amenaza rondando la cabeza no es nada alentador, es desmotivador, por no decir inhumano.

25 junio 2014

¡Se acabó!


Cuando hace diez días recogí a mi hijo en el último examen de la PAU o selectividad estas fueron sus primeras palabras al montarse en el coche. Yo le dije que si que ya se acabó selectividad, que a divertirse y disfrutar. Cual fue mi sorpresa cuando me dijo:” Mamá no, no es eso, se acabó todo, el colegio y todo”. Así es, se acabó. Se acabó una dura etapa de su vida. Ahora entramos en la nueva donde todo será más sencillo la universidad. Simplemente no vuelvo a ver lengua, simplemente por estudiar lo que me gusta, me dejan examinarme al oral y puedo usar las nuevas tecnologías. En resumidas cuentas me dan los apoyos que necesito para sentirme normal y ser uno más.

21 junio 2014

Lo que me hubiese sabido saber.


Mientras estamos todos como locos con el fin de curso, las fiestas del colegio, la emoción de que llega el calor y la piscina, el relajo de que las vacaciones están ya a la puerta, sobre nuestras cabezas pesan las temidas notas. ¡Horror!¡Pánico! pero sobre todo frustración, esfuerzos no recompensados,  notas que  evalúan ortografía cuando en verdad es la asignatura de ciencias o religión, “se sabía los contenidos pero con esta ortografía no le puedo aprobar”. ¿Que evalúa ciencias o religión o es la profesora de lengua? Cosas de la vida la lengua en cambio aprobada.  Esta historia no es de mis hijos, es de una amiga mía, nosotros en casa hemos escapado todos bien. ¡Gran triunfo! Solo nos queda la gran nota selectividad, hasta el día 24 no sabremos nada, de nada. Mientras tanto seguimos conteniendo la respiración, intentamos pensar en otras cosas y mi hijo se lo está pasando bomba.
Como soy como soy, das vueltas y vueltas a tu cabeza, ves a tu hijo con un pie en la universidad y piensas en el largo camino recorrido. Pienso que me hubiese gustado encontrarme con una amiga al inicio del camino, que me diese confianza y me diese ciertos consejos.

30 mayo 2014

Autoestima y confianza


 Acabo de leer un artículo que me ha gustado bastante, habla de la autoestima y la confianza. Creo que para poder triunfar en la vida ayuda bastante tener las dos. Lo que está claro es que si no tengo autoestima  difícilmente podré tener confianza en mi mismo.
Los niños con dislexia tras pasar el día a día escolar ven su autoestima muy dañada y la consecuencia inmediata es que no tienen confianza en si mismos, en sus capacidades y en nada. Ante la duda siempre van a considerar que la respuesta de su compañero es la correcta. 
¿Cómo poder ayudar con la autoestima? Existen una ayuditas, y digo ayuditas pues por mucho que les ayudes cuando ponen un pie en el aula esa autoestima se esfuma en cuestión de segundos, basta un comentario del  profesor, basta una mirada destructora o un enfrentarse a una explicación que no es capaz de entender para que todas estas ayudas que le has prestado para poder tener buena autoestima se esfumen como el humo. Pero como padres tenemos que intentar todo, cuantas veces haga falta y cuando se trata de autoestima se convierte en una constante en nuestras vidas diarias. Hay que reponer el daño causado en el colegio y encima dejar bien lleno el saco de la autoestima para que cuando la necesite no le falte.

16 mayo 2014

Mi vida,




Si hijo mío, mi vida eres mi vida. Llevo meses pensando que sentiría cuando todo esto acabase, cuando aprobases, cuando bachillerato fuese parte del pasado y hoy ya es realidad.

Decirte que te quiero, que me alegro y que solo nos queda selectividad. Que eres un campeón, que desde los seis años has luchado contra todo pronóstico, contra toda estadística y contra toda adversidad. No se si tendrás el nivel alto en matemáticas o física, no lo sé, ni me importa. Solo sé que has sobrevivido a tu etapa escolar, que aun teniendo malos recuerdos y sufrimientos si lo pones en una balanza hay más de lo bueno que de lo malo. Es cierto que el año pasado fue una pesadilla, por suerte tuvimos la idea del cambio de colegio, pudimos hacerlo, luchaste y aprobaste.

23 abril 2014

La dislexia y su gran final, la selectividad.


Ayer conduje varias horas en carretera y como siempre te pones a ordenar tu cabeza y te evades. Se que no debería de hacerlo, se que es peligroso, pero cuando llevas a un adolescente de copiloto aislado del mundo con unos cascos. Otro par de adolescentes en la fila de atrás en idénticas condiciones y unos pequeñajos dormidos o enfrascados en una película, te relajas y te pones a pensar.

Primero piensas en como organizar la llegada, las maletas y que les vas a dar de cenar. Luego cruzas los dedos para que este tiempo de tranquilidad de tu furgoneta dure lo máximo posible, conoces de sobra la siguiente fase de todos se pelean, quieren la Tablet del otro, la pequeña no para de preguntar cuanto falta y el ambiente del coche puede ser insoportable. Hay que intentar evitar esa situación, es agotadora y estrenaste.

Una vez que asumes que además aparecerán deberes desconocidos, que la mitad están incompletos o mal hechos, y que estas vacaciones hemos pasado de todo lo que guarda relación con el colegio, la culpa es esencialmente mía, estaba agotada de tanto colegio. Claro que si yo estaba así, como estarían mis hijos de cansados y sobrepasados del colegio. Da igual un día como voy valen las trampas, si hace falta hago los deberes que sean con tal de salir del paso. Jamás pensé que yo iba a decir esto o lo que es peor a hacerlo, pero si así es, esto es un efecto colateral de la dislexia, eres capaz de hacer tu misma las trampas.

03 abril 2014

A vueltas con la autoestima




Sí la autoestima siempre está presente cuando tienes dislexia. La dislexia es algo que por mucho que te digan que desaparece, la superas o te curas no es cierto. Siempre aparece la dislexia cuando menos te lo esperas, a la vuelta de la esquina. Por eso hay que normalizarlo, hacerlo parte de uno y ver que no pasa nada, no hay nada  no hay nada de lo que avergonzarse. De lo contrario cada vez que asome la dislexia tu hijo se llevará un susto, volverán a aparecer viejos fantasmas y sufrirá. Creo que en ciertos niños con dislexia la autoestima siempre está presente, por mucho que como madre te quieres auto convencer que es algo superado, que ya está solucionado, pues no, siempre está ahí presente. Más si se le juntan las hormonas de adolescente, los cambios de humor, las lagrimas que no saben cual es el motivo de tantas lágrimas sin razón aparente y todo lo que conlleva la adolescencia. Su inseguridad se acentúa y su autoestima es frágil, muy frágil, desaparece en menos de unos segundos, se esfuma y no queda rastro de nada.

20 marzo 2014

Siempre estás a tiempo de ayudar.


Como os comente tuve tutoría con la profesora de mi hijo. Tengo que decir que tras pasar el stress, los llantos y calmarnos madre e hijo, las aguas vuelven poco a poco a su cauce. Fui a hablar con su profesora y todo fue para bien.

Me encontré con una profesora que no sabía que mi hijo tenía dislexia, que reconoció sus fallos, que le dolió enormemente haber causado daño y que pidió disculpas. Sin querer nos causó un daño que ella no era consciente y que cuando se  lo conté, se dio cuenta, supo verlo y  tuvo la suficiente empatía para ponerse en nuestro lado. Su cara lo decía todo, sentía el daño y el dolor, se daba cuenta de lo que yo le decía y era sensible. Algo tan sencillo como la sensibilidad es suficiente para poder ayudar y reconducir una situación. Le expliqué con todo detalle nuestra semana, mi hijo, sus preguntas, sus miedos, su dolor y sus lágrimas. Le explique su dislexia, como le afecta, los  puntos fuertes de mi hijo y los menos fuertes. Le expliqué un poco de la dislexia, en que consiste y que ella me podía ayudar enormemente. Le hice ver que ella es una parte muy importante en la dislexia de mi hijo, de ella dependen muchas cosas. Pero lo que más depende es que mi hijo se sienta feliz y bien en el colegio. Que está motivado y que entre cada mañana con ganas de ir a clase, de aprender y de verla a ella.  Acabé dándole las gracias por su capacidad de rectificar, de reconocer sus fallos y supe que a partir de ese día teníamos una profesora “aliada” a la dislexia. Se que el próximo niño que entre en su clase con dislexia va a encontrar un apoyo, a alguien sensible y dispuesta a colaborar.

11 marzo 2014

Duele tanto!


Creí que con todo lo que había pasado con mis hijos los mayores ya estaba preparada para afrontar cualquier tema relacionado con la dislexia. Creí que el haber pasado por cuatro hijos con dislexia, con todo tipo de problemas y de anécdotas, iba a tener todo controlado, incluidos mis sentimientos. Pues no, error total, mentira se sufre igual con cada hijo con dislexia.  Da igual que hayas pasado por uno, por dos, por tres, por cuatro, cuando llega el quinto vuelves a llorar, vuelves a no dormir y vuelves a sufrir.
Así estoy yo esta semana, estamos a martes y no paro de contar los días para que sea viernes. Mi quinto hijo, es un niño muy maduro que como dice él acaba de estrenar los nueve. Según estrenamos los nueve, ha estrenado profesora nueva pues la otra se ha ido a vivir al extranjero, y nos hemos encontrado de cara con todo el lado malo de la dislexia en el aula. Profesora que desconoce que tu hijo tiene dislexia, profesora que desconoce que es la dislexia, profesora que no sabe como tratar al niño y profesora que le grita. Niño que llora desconsoladamente, niño que se bloquea, niño que hasta ahora no sabía lo que era sentirse mal en el colegio, niño que hasta los recién estrenados nueve años no conocía el lado malo de tener dislexia. Tuvo la suerte de ser el quinto, tuvo la suerte de trabajar desde los tres años con psicomotricidad y logopedia, tuvo la suerte de aprender a leer en el aula con sus compañeros gracias a un  método multisensorial similar al de los sordos, tuvo la suerte de sentirse uno más. Hoy con sus nueve años ha descubierto la cruda realidad. Ha tenido que sufrir, ha tenido miedo y se siente mal, su autoestima por muchas velas que sopló el otro día está bajo mínimos. ¿Quien recompone ese daño? Por supuesto que he pedido cita y voy a hablar con su profesora, pero fue tan duro ayer su día. Lloró tanto a la salida del colegio, lloró tanto por la noche. Su cabeza no paró de dar vueltas y más vueltas. Preguntas de mi hijo de nueve años entre sollozo y sollozo: ¿Seré capaz de lograr ser lo que yo quiero cuando sea mayor? ¿Tendré que repetir el curso? ¿Desde que sabe que tengo dislexia me trata como si fuese tonto? ¿Tengo miedo de no ser capaz?

05 marzo 2014

Jornadas de Logopedia en Madrid Jueves 6 Marzo 2.104

Querido logopeda:

Soy una madre como tantas otras que te llega a la consulta, llego desesperada, no se que pasa pero mi hijo no lee, tiene problemas en el colegio y aquí estoy. He dado tantas vueltas para estar aquí. Del tutor fui al orientador, ninguno sabía que pasaba. Me daba la sensación que creían que mi hijo era inmaduro y un poco vago. De ahí pase por el pediatra y de ahí al psicólogo. Al parecer tiene dislexia. Me dicen que necesita terapia, que necesitamos un logopeda.

Me informo un poco más y veo que en Madrid no hay normativa sobre la dislexia, ni en educación, ni en sanidad. Que no delimitan sus competencias y que ahora mismo mi hijo es invisible de cara al sistema.

01 marzo 2014

La 2º Evaluación: ¡que vértigo!


Llega febrero en un minuto y pasa rápido demasiado rápido. Febrero sería cualquier otro mes del calendario pero para mi es un mes estresante y agobiante. Tras ver los comentarios de otras madres con niños con dislexia, me doy cuenta que es algo que nos pasa a todas, no solo a mi. En febrero llegan las notas de la segunda evaluación y ello conlleva una sensación de vértigo, de miedo, de estrés, de no saber si hemos actuado correctamente a lo largo del curso, de que vemos junio a la vuelta de la esquina y de horror. Estamos las madres y los niños agotados, el ritmo es duro y la recompensa a tanto esfuerzo no aparece en las notas.

20 febrero 2014

Educar fuera del colegio.


El otro día leí un artículo en una revista sobre la educación fuera del colegio. Creo que aunque decía cosas muy obvias vienen bien de vez en cuando recordarlas.

Los padres deben de dedicar tiempo no solo a la educación escolar de sus hijos, deben de ir un paso mas lejos. Deben de saber dedicar tiempo a plantar una semilla y verla crecer, a mirar a las estrellas una noche bonita, a hacer una caballa, a pasear por un bosque o por el campo, a construir una maqueta.
Pero si encima eres padre de un niño con dislexia debes de hacer algo más. Debes de involucrarte a tope en el colegio de tu hijo. Debes de ser el primero en ofrecerte voluntario para cualquier excursión. Debes de ser la madre adorable para ir a la biblioteca a contar cuentos. Debes en resumidas cuentas aprovechar cada oportunidad para intentar caer bien al profesor de tu hijo para que te ayude y te haga la vida un poco más fácil. Además es una oportunidad extra para saber como va tu hijo, para contarle al profesor como ves que va o cualquier cosa por tonta que parezca sobre tu hijo. Es una oportunidad para ver como se desenvuelve con el resto de sus compañeros, como es él en el aula. Hacer que tu hijo se sienta rey por un rato, con su madre de la mano camino de la excursión o sentado a tu lado mientras lees en la biblioteca un cuento. Solo verle su cara merece la pena. Yo tengo que reconocer que hay veces que me da una pereza tremenda, pero creo que es necesario y muy útil.

15 febrero 2014

Cuando en la dislexia hay que mantener un paso atrás.


Ayer lo hablaba con una amiga, una de las cosas que más me cuestan como madre de un hijo con dislexia es dejarle volar, dejarle decidir y dejarle tomar sus decisiones.
La dislexia hace que te vuelvas madre obsesionada con todo lo relacionado con los estudios de tus hijos. Cada examen, cada control, cada nota, la vivimos intensamente. Este stress lo transmitimos a nuestros hijos y no es bueno. No es bueno tanta presión, bastante tienen ellos mismos con la del colegio. Pero en mi caso es inevitable.

11 febrero 2014

Descarta los mitos de la dislexia


En el libro de Ben Foss “Empowerment Plan” hay un capítulo que me ha gustado mucho, en realidad creo que merece la pena leer este libro, ayuda bastante a conocer la dislexia. Creo que cuanto más conozcamos la dislexia mejor conoceremos a nuestros hijos.
Dedica un capítulo entero a descartar los mitos de la dislexia. Hace un listado muy bueno:
Falso el mito que tener alumnos con dislexia en una clase supone bajar el nivel académico y de rendimiento de la clase. Al contrario tener alumnos con dislexia en el aula debería de ser una garantía de que el profesor debería de impartir la clase de una manera que sería mucho más fácil para todos aprender, con una metodología asequible para todos.

08 febrero 2014

La motivación es garantía de éxito.

El otro día me pase un buen rato charlando con una buena amiga y logopeda, como os podéis imaginar el tema era mi monotema, la dislexia. Hablamos de infinidad de cosas pero me dijo una frase que se me quedo grabada y llevo toda la semana dándole vueltas. La motivación viene del recuerdo de los éxitos logrados. Leerla despacio y pensar sobre ello, es tan cierto. Es la clave para el éxito, la motivación ya sea en un niño o en un adulto, ya sea en mis hijos o en mi misma nunca debe de faltar. Todos tengamos o no dislexia debemos de estar motivados en nuestras vidas, es lo que te hace avanzar o crecer, ir un paso más allá como persona. Todos nos cansamos, nos aburrimos, nos hundimos con el fracaso y debemos de luchar por salir y arrancar de nuevo. Sin la motivación eso es prácticamente imposible o desde luego muy difícil de lograr pues el esfuerzo es inmenso.