/
Mostrando entradas con la etiqueta disléxico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta disléxico. Mostrar todas las entradas

09 diciembre 2013

Dislexia y cariño


Dicen que un disléxico suele tener problemas identificando sonidos y fonemas, dificultades diferenciando sonidos, dificultades en la lectura, esta idea parece que poco a poco va calando en la comunidad educativa. Recientemente Boets, en la Universidad de la Lovaina en Bélgica ha podido demostrar que la actividad cerebral de un disléxico en el ejercicio de estas funciones es distinta a la de un no disléxico. Siempre hablan de que los disléxicos tienen las conexiones de su cerebro estructuradas de forma distinta y que de todo ello deriva su dificultad en la lectura, y todo lo que no muchos ya sabemos de dificultades específicas de aprendizaje, que se traduce en una vida escolar bastante difícil. ¡Bueno! Parece que poco a poco los científicos van aclarando las causas de la dislexia, van averiguando como funciona un cerebro de un disléxico, y esperemos que todos estos estudios científicos abran los ojos a la comunidad educativa, a los legisladores, a los profesores y a quien haga falta para hacer la vida más fácil a nuestros hijos.

13 octubre 2013

La LOMCE y las dificultades de aprendizaje.





Tengo que reconocer que me he leído el texto de la LOMCE aprobado en el parlamento el otro día a trompicones. El jueves me lo leí por la noche, cansada y a la vez deseosa de ver, de leer literalmente " necesidades del alumnado con necesidades educativas específicas" . Me gustó leerlo, me gusto ver que no somos parte de un espectro, que llega a ser invisible para el resto del sistema educativo. Pero como todo en esta vida me hubiese gustado ver más... y sobre todo me queda la gran incógnita de que va a ocurrir en esos " exámenes" de tercero de primaria, de sexto de primaria...  . En tercero de primaria no se vosotros, pero mis hijos están en pleno lío mental de la dislexia, en pleno desnivel, en pleno estres y con muchas probabilidades de caerse en la primera piedra. En esos cursos lo que esencialmente se evalúa en los niños es la lectura, la capacidad de comprensión que tienen y matemáticas. En las matemáticas suelen ser operaciones de cálculo muy básicas y los dichosos problemas de matemáticas. Ya se que son muy básicos pero requieren un gran esfuerzo de comprensión lectora, y luego de síntesis para poner la dichosa frase que dice que te quedan cinco manzanas... Si encimas te pilla en un colegio bilingüe ten cuidado con los tests de spelling, pues es como hacer un triple salto mortal sin morir en el intento cada semana. En paralelo como padres, si es tu primer hijo con dificultades, estás pasando por todo tipo de situaciones. La primera es darte cuenta de que tiene problemas más allá de los normales. La segunda es buscar el diagnóstico correcto, con la etiqueta y con las peculiaridades de cada niño. La tercera es asimilarlo, entenderlo, informarte y buscar tu plan de ataque. La cuarta es hacer infinidad de tutorías con los profesores para ver como te pueden ayudar. Entre medio buscas el logopeda que te haga la terapia. Intentas cuadrar sus horas libres con las tuyas, ves como reorganizar toda tu agenda. Si tienes más hijos ves como encajar todo, como volver a cambiar los turnos con las madres, de quien puedes tirar más para más ayuda.... y el fin de semana haces tu contabilidad y tu presupuesto de nuevo pues cuando ves lo que supone económicamente, te das cuenta que hay que quitar alguna "partida presupuestaria". Todo ello dotado de una gran normalidad, de un " no pasa nada" y sonrisa de oreja a oreja, pues bastante tiene ya tu hijo encima como para verte a ti agobiada.

18 abril 2013

Mirala, mirala ...... una vez más, ahí está: la dislexia




  El otro día me puse a hacer los deberes con mi hijo Pedro, tiene siete años, su dislexia es leve. Es el quinto de mis hijos. Gracias a la ayuda de sus profesores, del colegio y que al ser el quinto hermano, en cuanto tuvo tres años y empezamos a ver cosas llamémoslas de alguna forma " extrañas" o " anómalas", empezamos a ir a terapia. Simplemente a corregir y ayudar todas las "anomalías" que se iban presentando. A esa edad tan temprana es imposible poder diagnosticar una dislexia. Ni siquiera han empezado el proceso de lectoescritura. A ello le sumo que tuvo, y diría tuvimos ya que a mi me evito un montón de trabajo, la inmensa suerte de que le enseñaron a leer con un sistema buenísimo. Le enseñaron a leer con el sistema de los niños sordos, con signos. Nunca lo había visto, no se de nadie en mi entorno que lo utilice, pero los resultados han sido asombrosos. Ni un solo problema con la lectura, Pedro acabó primero de primaria leyendo en francés y español sin ningún problema, sin stress, sin agobios, sin atascarnos en ninguna letra, ni sílaba, sin nada. Después de cuatro hijos donde el inicio a la lectura ha sido un verdadero stress, donde tarde o temprano se han ido atascando todos, esto me pareció el descubrimiento del año. Cual ha sido mi sorpresa, que al haber aprendido a leer con este sistema el inicio en la escritura y en la ortografía ha sido, aunque con algunos problemas, mucho más sencillo que con el resto de sus hermanos. En cuanto se le atasca una palabra, empieza a hacer todo tipo de signos con las manos, fijándose en lo que oye y los sonidos ... y al final termina por escribir lo que se le dice. A veces tengo que reconocer que no es del todo exacto, pero se le asemeja bastante, no siendo un disparate. Lo cual para mi es todo un logro.

  Bueno, volviendo al tema, este sábado me puse a leer con él. Cual fue mi sorpresa cuando según iba leyendo, según iba contestando a las preguntas del texto, allí estaba ella. Como tantas otras veces, escondida, disimulada, solo a la vista de pocos, allí estaba su dislexia. En ese momento me entró pereza, cansancio y agotamiento de tener que empezar otra vez a trabajar de lleno con otro hijo. Pero me demostró una vez más, que la dislexia siempre que está, siempre que te la diagnostican, acaba por  hacer acto de presencia, entra en escena tarde o temprano, está ahí y siempre da la cara. ¡Que le vamos a hacer! es nuestra compañera de por vida, para lo malo y... también hay que admitirlo para lo bueno, aunque a veces cueste encontrar las cosas buenas.

14 marzo 2013

La dislexia es ... como una montaña rusa.


  No se si alguna vez habéis sentido esa sensación. Yo la he tenido multitud de veces con mis hijos. El rendimiento escolar de los niños disléxicos es como una montaña rusa, un sube, sube y un baja, baja y por supuesto no falta la sensación de vértigo, de no saber si llegará arriba o si será capaz de aguantar la caída. Además suele ser un baja, baja y luego un sube, sube. No nos olvidemos que son disléxicos y empiezan todo de forma distinta. Con lo cual la montaña rusa es más espectacular, te desorienta más y te da más sensación de no saber donde te encuentras.

  El otro día vi un vídeo en you tube sobre la dislexia. Era una psicóloga irlandesa decía que a estos niños les cuesta mucho aprender las cosas fáciles y que en cambio les cuesta menos aprender las cosas más difíciles. ¡Es cierto! Es increíble, os podría poner infinidad de ejemplos del día a día de mis hijos. El otro día una de mis hijas, María la cuarta, tuvo un examen de matemáticas. Multiplicaciones y divisiones de decimales. Lo estudiamos en casa, lo preparamos bien, hicimos infinidad de ejercicios. Le puse todas las preguntas que le podían preguntar, de las distintas formas que le podían poner los enunciados de los ejercicios y nos fuimos al examen. Además de ser disléxica es una niña muy nerviosa, muy, muy dispersa y la concentración le cuesta muchísimo. No es muy segura en si misma, y la autoestima la tiene un poco escasa. Pero es muy buena persona, capaz de ayudar a quien sea, y con una empatía por el prójimo, con una sensibilidad , que hacen que sea alguien muy especial. El caso, es que el lunes vino con su nota a casa. Venía entusiasmada, además de haber sacado una buena nota, al parecer la profesora le dijo que fue la única en hacer bien un ejercicio. Como os lo digo, hacen de una manera sencilla lo difícil y en cambio en lo básico se atascan de una manera, que llegan a parecer hasta torpes. Estos días así estas arriba de la montaña rusa. La noche antes del examen estábamos que no sabíamos si llegábamos y... lo logró. Eso si, puede que la semana que viene le pongan un examen de cálculo, muy básico de tablas de multiplicar y no lleguemos ni siquiera a aprobar. 

  Mis hijos son en cuanto a su rendimiento escolar una montaña rusa, pero si comparamos la evolución desde septiembre cuando empezó el curso hasta ahora, la evolución siempre muestra una progresividad, una evolución hacia arriba. Esa progresión es la que tienen que ver su profesores, la que hay que evaluar y calificar. Hay que pararse de vez en cuando, pues en esos "baja y sube", pierdes la perspectiva, la evolución y crees que jamas van a ser capaces de llegar. Pero si que llegan, son capaces. Son capaces de dejar a lo largo del curso a sus profesores con la boca abierta, pues no se esperaban ese rendimiento de ellos.