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03 abril 2014

A vueltas con la autoestima




Sí la autoestima siempre está presente cuando tienes dislexia. La dislexia es algo que por mucho que te digan que desaparece, la superas o te curas no es cierto. Siempre aparece la dislexia cuando menos te lo esperas, a la vuelta de la esquina. Por eso hay que normalizarlo, hacerlo parte de uno y ver que no pasa nada, no hay nada  no hay nada de lo que avergonzarse. De lo contrario cada vez que asome la dislexia tu hijo se llevará un susto, volverán a aparecer viejos fantasmas y sufrirá. Creo que en ciertos niños con dislexia la autoestima siempre está presente, por mucho que como madre te quieres auto convencer que es algo superado, que ya está solucionado, pues no, siempre está ahí presente. Más si se le juntan las hormonas de adolescente, los cambios de humor, las lagrimas que no saben cual es el motivo de tantas lágrimas sin razón aparente y todo lo que conlleva la adolescencia. Su inseguridad se acentúa y su autoestima es frágil, muy frágil, desaparece en menos de unos segundos, se esfuma y no queda rastro de nada.

20 marzo 2014

Siempre estás a tiempo de ayudar.


Como os comente tuve tutoría con la profesora de mi hijo. Tengo que decir que tras pasar el stress, los llantos y calmarnos madre e hijo, las aguas vuelven poco a poco a su cauce. Fui a hablar con su profesora y todo fue para bien.

Me encontré con una profesora que no sabía que mi hijo tenía dislexia, que reconoció sus fallos, que le dolió enormemente haber causado daño y que pidió disculpas. Sin querer nos causó un daño que ella no era consciente y que cuando se  lo conté, se dio cuenta, supo verlo y  tuvo la suficiente empatía para ponerse en nuestro lado. Su cara lo decía todo, sentía el daño y el dolor, se daba cuenta de lo que yo le decía y era sensible. Algo tan sencillo como la sensibilidad es suficiente para poder ayudar y reconducir una situación. Le expliqué con todo detalle nuestra semana, mi hijo, sus preguntas, sus miedos, su dolor y sus lágrimas. Le explique su dislexia, como le afecta, los  puntos fuertes de mi hijo y los menos fuertes. Le expliqué un poco de la dislexia, en que consiste y que ella me podía ayudar enormemente. Le hice ver que ella es una parte muy importante en la dislexia de mi hijo, de ella dependen muchas cosas. Pero lo que más depende es que mi hijo se sienta feliz y bien en el colegio. Que está motivado y que entre cada mañana con ganas de ir a clase, de aprender y de verla a ella.  Acabé dándole las gracias por su capacidad de rectificar, de reconocer sus fallos y supe que a partir de ese día teníamos una profesora “aliada” a la dislexia. Se que el próximo niño que entre en su clase con dislexia va a encontrar un apoyo, a alguien sensible y dispuesta a colaborar.

11 noviembre 2013

La etiqueta ayuda mucho.



A principios de septiembre decidí que este curso iba a cambiar la etiqueta de mis hijos. Que cuando empezase como cada curso el peregrinaje de ir de profesor en profesor contando que mi hijo es disléxico, iba a hacerlo con una etiqueta nueva :  "gran reserva". Dicho y hecho, a cada uno de los distintos tutores de mis hijos les he ido presentando cada uno de mis "gran reserva" y tengo que decir que ha funcionado. Por supuesto no es la solución de por vida, no significa que un "gran reserva" signifique un ya no tengo más problemas, ni a librarte del comentario hiriente o del suspenso,  pero ayuda a que le traten de otro modo.

04 noviembre 2013

La dis de la dislexia




El prefijo dis puede tener distintos significados. Cuando uno lo utiliza puede querer marcar una distinción, negación o separación; puede también querer decir una dificultad o anomalía. En el caso de la dislexia yo creo que podemos utilizar el dis de muy diversas formas. Depende de muchos factores, incluido el humor de nosotras como madres ese día. 

12 junio 2013

Todo disléxico tiene su historia.




  El sábado tuve la suerte de asistir a un encuentro de madres blogueras que organizaba madresfera de la revista Yo Dona. Parece todo extraño, pero para las novatas como yo en el mundo del blog, de las nuevas tecnologías, etc. os diré que es un mundo inmenso, lleno de madres con distintas inquietudes, pero fascinante. Cuando les preguntaban a todas las madres blogueras el como empezó todo, que les movió no solo a escribir, si piensan seguir con ello... Todas transmitían el mismo mensaje. Escribí, pues estaba desesperada ante tal o cual problema que tenía y por supuesto que seguiré escribiendo, me encanta compartir y que la gente comparta conmigo. Algo tan sencillo es lo que me pasa a mi. Empecé hace pocos meses a compartir mis experiencias con la dislexia, mis inquietudes, sentimientos y agobios. He visto que somos muchos y que todos tenemos algo que compartir y contar.

  Todos tenemos una historia, seamos o no disléxicos. Toda historia tiene muchas historias, más si eres disléxico. Cuando contamos nuestra historia tenemos varias opciones al contarla, yo personalmente en función de mi estado de ánimo la minimizo, la saco del contexto o le doy un toque de humor. Las historias también cambian con el paso del tiempo, hacen que no cambien los hechos, pero si que las veamos de otra forma, con otro espíritu. Pero todos tenemos una historia que compartir, en mi caso es la dislexia. 

  En estos meses he podido ver como todos los que escribís contáis vuestra historia. Podríamos decir las distintas historias que hacen conocer las distintas caras de la dislexia. Caras distintas, pero mismos sentimientos, mismas sensaciones y mismas imágenes que nos vienen a la cabeza cuando leemos otra historia que no es la nuestra. Al final veo que gracias al blog y a contar mi historia todos conectamos entre nosotros mediante nuestras historias hacemos un nexo de unión. La causa es muy sencilla todos compartimos los mismos sentimientos en las distintas historias: la dislexia.