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17 septiembre 2015

La fuerza de la empatía.


Llevamos unos días de locos acabamos de empezar el curso y es un poco estresante. Es curioso todo el mundo tiene nervios el primer día de colegio. Todos los niños, con o sin dislexia, suelen ir ilusionados y a la vez con nervios, miedo e inseguridad. Yo madre parezco una niña pues aunque intentas ocultarlo tienes nervios por tu hijo, pero sobre todo en mi caso por el profesor que nos pueda tocar, incluso a veces mas que nervios tengo miedo.

18 mayo 2015

¿Y tu como me ves?


Personalmente es una pregunta que me no me suelo hacer. Pocas veces me paro a pensar como me ven los demás y menos como me ven mis hijos. Pero creo que es una pregunta que mis hijos si se hacen a menudo ¿ cómo les ven los demás? Como les ven sus amigos, como les ven sus hermanos y sus profesores. ¿Cómo ven su dislexia? Hoy he hecho el ejercicio de ponerme en lugar de uno de mis hijos. He estado hablando y sonsacando ideas y se me saltaban las lagrimas al ver como se sentía en muchas ocasiones.
¿Y tu profesor como me ves?¿Sabías que tu visión condiciona tu conducta? Es decir que si tu profesor me ves como un alumno lento o menos capaz o inmaduro o de los que no se enteran, tu actitud hacia mi será distinta que si me ves de otra forma. Tu lenguaje corporal y tu modo de actuar en el aula conmigo es diferente a como actúas con aquel alumno que suele sacar buenas notas, que presenta las cosas como a ti te gustan y que no te da muchos problemas. No me miras con los mismos ojos, no le lanzas las mismas miradas que a mi y que decir del tono y los comentarios que haces. Me da la sensación cuando estoy en el aula que no me ves con lo ojos del corazón.  Me siento mal. A veces dudo y creo que cuando empiezas a corregir mi examen antes de empezar, solo con leer mi nombre y ver mi letra ya pones cara de circunstancia. ¡Ojo! Que muchas veces te he sorprendido para bien, y fíjate que no soy capaz de convencerte de que merezco la pena, que soy un alumno al que le gusta aprender y sorprender para bien.  Que sonrío todas las mañanas al entrar, pues en el fondo quiero sentirme querido y visto por los ojos de tu corazón. Eres mi profesor y no me apetece caerte mal. Pero según pasa el curso llego a pensar que a veces me tienes manía. Eso no es posible¿ verdad? No me contestes, prefiero creer que eso no puede existir. Eres mi profesor y seguro que te caigo bien, ¿no?

18 noviembre 2014

Mi mochila llena


No se como estará vuestra mochila pero en mi casa llevamos algunos las mochilas saturadas. Yo en concreto tengo a una de mis hijas que su mochila va a estallar. Entre los libros que mete por miedo a que se le olvide algo, por miedo a que se le presenten más miedos en su día escolar  y los miedos que lleva dentro, es una mochila que pesa, pesa mucho. Yo por las mañanas cuando la veo colgársela a su espalada miro para otro lado, ¡me da tanta pena lo que pesa! ¡y llevar ese peso todo el día hasta las cinco de la tarde! Tantos miedos dentro de esa mochila que solo pensarlo se me pone un nudo en la garganta. 

05 febrero 2013

En la dislexia a palabras necias, oídos sordos :¡viva la intuición!

Como dije ayer una vez que verdaderamente me enteré de la dislexia de Fernando empezó el largo camino. Poco a poco fuimos haciendo de la terapia una rutina en nuestras vidas. Igual que uno tiene clases de ingles o deporte nosotros teníamos Pilar. Así llamábamos nosotros la terapia pues era Pilar la que la impartía. A mi alrededor no tenía a nadie con el mismo problema que yo, todo el mundo creía saber que era la dislexia pero en verdad no tenían ni idea. No solo mi familia o amigos, incluso algunos profesores.

Por mi forma de ser soy muy habladora, cuando tengo un problema creo que contándolo a mucha gente termino por quitarle importancia y el problema reduce considerablemente su tamaño. Soy así, quizás sea mentira y en verdad no ocurra nada de eso, pero a mi me parece lo contrario. Por ello empecé a hablar de la dislexia de mi hijo a todo aquel que se me cruzaba, era mi monotema. Empecé a la vez a leer mucho y a informarme sobre ello. Cuando os digo que hablo mucho es que hablo de verdad. Como desde que empezó la terapia las personas que veía más a menudo eran Pilar y otras pedagogas del centro, pues imaginaros todo lo que hablaba cada vez que íbamos a la terapia. Les preguntaba mis dudas, me informaban de los pequeños avances de mi hijo, me recomendaban lecturas,pero sobre todo me calmaban, me tranquilizaban y le quitaban toda importancia al tema. Era maravilloso pues más que enseñar a mi hijo, me enseñaban a mi a ser madre, a tratar el tema con naturalidad y a no desesperarme. Fueron un gran apoyo.

Os preguntareis el porque de a palabras necias, oídos sordos, pues muy sencillo,