Llevamos casi una semana de colegio. ¡Que os voy a contar que no
sepáis! Estrés de empezar el curso,
mochilas, libros, forrar más y más libros, nervios
y más nervios. Noche en blanco de pensar con quien les va a tocar, todos
los años sacan a todos los alumnos
del curso y los vuelven a mezclar. Nerviosos por si nos toca con el niñ@ que el
año pasado nos hizo el curso
insoportable y no paro de machacarnos. Nerviosos por si el amig@ que
siempre nos ayuda está en la misma letra. Yo nerviosa de pensar quien iba a ser el tutor y con pereza, mucha pereza de empezar el curso.
En nuestro caso no es empezar el curso,
es empezar el logopeda, es mantener la auotestima alta de nuestros
hijos, es ir y venir del colegio al
logopeda. Es empezar un programa de
entrenamiento duro y severo, donde nuestros hijos deben no solo de
ponerse al día como el resto de sus compañeros
o acostumbrarse al horario. No, para nuestros
hijos es un se acabo el tiempo libre entre semana, los domingos son sinónimo de
estudiar y más estudiar, los fines de semana dependen de las agendas de
deberes, para nosotros son las tardes entregadas en cuerpo y alma a
nuestros hijos y sus estudios. Aprender
a organizarse y hacer ver al profesor nuevo que no es tonto que solo tiene
dislexia. En resumidas cuentas empezar
el curso para las familias con hijos con dislexia supone un esfuerzo y una
aventura que no te la puedes imaginar a no ser que te toque. Eso sin contar
que la gran mayoría se han tenido que examinar
en septiembre de alguna asignatura, no les ha dado tiempo a desconectar, y
entran en el colegio aun habiendo recuperado con la espada de Damocles de que
tenga que repetir el curso que viene. Empezar el curso en esas
circunstancias y con esa carga o amenaza rondando la cabeza no es nada
alentador, es desmotivador, por no decir inhumano.
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06 septiembre 2014
07 septiembre 2013
La etiqueta de disléxico...
Vuelta a empezar el curso como cada año. Septiembre es un mes que pasa en un minuto, en fracciones de segundos, todo va rápido, todo está descontrolado, las agendas son improvisaciones continuas y cuando te has dado cuenta estas en octubre. ¡Hasta ahí todo normal!, pero para muchos niños octubre significa primera evaluación, primera prueba a superar y primera gran batalla del largo curso escolar. Por eso es muy importante septiembre, es esencial y como padres tenemos que hacer una carrera de saltos continua, tenemos que hacerla bien planificada y con las ideas muy claras.
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