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02 noviembre 2016

Cuando estás donde siempre quisiste llegar.

Otra parte de mi vida.

Mi vida, tu también eres mi vida, eres una de esas seis vidas que dan sentido a mi propia vida. Ya se que las cosas no siempre llegan cuando uno quiere o lo desea, a veces ni llegan. Ni tan si quiera este post que llevo meses prometiéndote. Mentalmente lo he escrito mil y una veces desde la primavera pasada. Pero era difícil no solo para ti, también para mi gestionar tantas emociones.

Cuando ves que tu niña del alma lleva toda su vida luchando para llegar donde ella considera que debe de estar; cuando se marca objetivos altos y ambiciosos y tu misma dudas de si podrá alcanzarlos, el miedo te invade. Es curioso, pues me invade a mi como madre que no he luchado ni la mitad que tu, que no era mi vida aunque lo sentía como un trozo de mi misma lo que estaba en juego. Sabiendo lo que puede hacer el miedo, como se contagia y como se propaga, no quería hacerlo crecer, no quería ni escribir, ni moverme , ni respirar, solo quería que pasasen los meses , que la vida te diese la oportunidad de estar en donde querías llegar y de verte feliz. En el fondo tenía miedo de verte sufrir.

14 diciembre 2014

Llegan las Navidades.


Esta es la última semana antes de  Navidad. Semana intensa de nervios, de emociones, de alegrías y de menos alegrías. Las notas, los esfuerzos recompensados, los no recompensados y la Navidad. En casa mis hijos escriben las cartas a su Rey Mago, cada uno tiene el suyo. Todos piden cosas, pero lo que de verdad piden es ilusión, ilusión y mucha ilusión. Su ilusión es la que ven mermada a lo largo de su curso. Su autoestima no muy fuerte, los esfuerzos no recompensados, las lágrimas por las notas leídas en alto, por los suspensos no merecidos, por las tardes interminables de deberes, por quedarse en blanco en el examen, por no escribir bien, por las faltas de ortografía, por tantas y tantas cosas que les pasan en su año escolar por culpa de ser distintos a la mayoría, por culpa de nadie y de todos. A todos mis hijos y a todos esos niños seguro que su Rey Mago les quiere decir algo muy especial.

01 marzo 2014

La 2º Evaluación: ¡que vértigo!


Llega febrero en un minuto y pasa rápido demasiado rápido. Febrero sería cualquier otro mes del calendario pero para mi es un mes estresante y agobiante. Tras ver los comentarios de otras madres con niños con dislexia, me doy cuenta que es algo que nos pasa a todas, no solo a mi. En febrero llegan las notas de la segunda evaluación y ello conlleva una sensación de vértigo, de miedo, de estrés, de no saber si hemos actuado correctamente a lo largo del curso, de que vemos junio a la vuelta de la esquina y de horror. Estamos las madres y los niños agotados, el ritmo es duro y la recompensa a tanto esfuerzo no aparece en las notas.

15 febrero 2014

Cuando en la dislexia hay que mantener un paso atrás.


Ayer lo hablaba con una amiga, una de las cosas que más me cuestan como madre de un hijo con dislexia es dejarle volar, dejarle decidir y dejarle tomar sus decisiones.
La dislexia hace que te vuelvas madre obsesionada con todo lo relacionado con los estudios de tus hijos. Cada examen, cada control, cada nota, la vivimos intensamente. Este stress lo transmitimos a nuestros hijos y no es bueno. No es bueno tanta presión, bastante tienen ellos mismos con la del colegio. Pero en mi caso es inevitable.

17 enero 2014

¿Quien me quita la etiqueta?


Estoy leyendo un libro,  como es de imaginar trata sobre la dislexia. Mi vida es así, no se la vuestra, yo ya solo leo y leo, veo videos y todo es sobre lo mismo: la dislexia. Intento ser un poco comedida y no hablar del tema fuera del grupo de mis amigas con niños con dislexia, intento no parecer obsesiva o eso creo. Pero la realidad es que cuando me ven, la gente debe de pensar que soy como un cartel luminoso de publicidad sobre la dislexia. Para mi marido y todos los que me rodean que sepan que intento disimularlo, intento no parecer obsesionada, aunque sí que lo esté. ¡Pero como no voy a estarlo con seis niños en casa, cada día! Que no solo tengo que lidiar con ellos,  hay muchas más personas con las que lidiar en el día a día como son sus profesores, sus logopedas, sus deberes y sus vidas. Ah! y se me olvidaba sus tutorías, estas son una constante en mi vida diaria, sobre todo al inicio de cada trimestre, cuando hay notas, cuando cambian a un profesor por ejemplo por baja maternal o cuando siento que las cosas no van como deberían de ir. Seguro que en algún lugar del planeta hay terapia pos-dislexia, o la podríamos llamar de reinserción una vez que tus hijos han acabado su etapa escolar. No se cuando seré candidata a ello si pienso que mi hija, la más pequeña, tiene cuatro años… puede que entonces la terapia sea on line, ¿os imagináis?

09 diciembre 2013

Dislexia y cariño


Dicen que un disléxico suele tener problemas identificando sonidos y fonemas, dificultades diferenciando sonidos, dificultades en la lectura, esta idea parece que poco a poco va calando en la comunidad educativa. Recientemente Boets, en la Universidad de la Lovaina en Bélgica ha podido demostrar que la actividad cerebral de un disléxico en el ejercicio de estas funciones es distinta a la de un no disléxico. Siempre hablan de que los disléxicos tienen las conexiones de su cerebro estructuradas de forma distinta y que de todo ello deriva su dificultad en la lectura, y todo lo que no muchos ya sabemos de dificultades específicas de aprendizaje, que se traduce en una vida escolar bastante difícil. ¡Bueno! Parece que poco a poco los científicos van aclarando las causas de la dislexia, van averiguando como funciona un cerebro de un disléxico, y esperemos que todos estos estudios científicos abran los ojos a la comunidad educativa, a los legisladores, a los profesores y a quien haga falta para hacer la vida más fácil a nuestros hijos.

11 noviembre 2013

La etiqueta ayuda mucho.



A principios de septiembre decidí que este curso iba a cambiar la etiqueta de mis hijos. Que cuando empezase como cada curso el peregrinaje de ir de profesor en profesor contando que mi hijo es disléxico, iba a hacerlo con una etiqueta nueva :  "gran reserva". Dicho y hecho, a cada uno de los distintos tutores de mis hijos les he ido presentando cada uno de mis "gran reserva" y tengo que decir que ha funcionado. Por supuesto no es la solución de por vida, no significa que un "gran reserva" signifique un ya no tengo más problemas, ni a librarte del comentario hiriente o del suspenso,  pero ayuda a que le traten de otro modo.

04 noviembre 2013

La dis de la dislexia




El prefijo dis puede tener distintos significados. Cuando uno lo utiliza puede querer marcar una distinción, negación o separación; puede también querer decir una dificultad o anomalía. En el caso de la dislexia yo creo que podemos utilizar el dis de muy diversas formas. Depende de muchos factores, incluido el humor de nosotras como madres ese día. 

27 octubre 2013

S.O.S Necesito tiempo!

Ya se que lo he dicho infinidad de veces en este blog. Ya se que todos los que estamos dentro del mundo de la dislexia sabemos la importancia del tiempo, pero hay veces que las cosas hay que decirlas " cienes y cienes " de veces para que se enteren. S.O.S. Tiempo por favor.

El otro día estaba en una reunión de gente involucrada al máximo con la dislexia, con ganas de cambiar el sistema para bien y mejor y me decían: "¿Le quitarías a un ciego el Braille para escribir?, pues lo mismo a un disléxico con el tiempo". Es algo tan sencillo de comprender como que no le quitarías a una persona con dificultades de oír el audífono, a un ciego el Braille y así infinidad de ejemplos que se nos vienen a la cabeza a todos.


22 octubre 2013

Dieciocho años con la dislexia....




Así es ayer hizo dieciocho años de mi vida con la dislexia, pero sin ser yo disléxica. Ayer fue algo tan sencillo como mi aniversario de boda y mi inicio no solo en la aventura del matrimonio, hijos, familia política, el descubrimiento de las múltiples facetas que puede llegar a tener una mujer, descubrí la dislexia. Sí yo estudie derecho y nunca me imagine que mi vida iba a ir ligada a la dislexia y a su apasionante forma de ver la vida. En un artículo leí que el ser diagnosticado de dislexia no era el fin del mundo, todo lo contrario era el comienzo de una bonita aventura. Nunca he estado más de acuerdo con ello. Para mi fue el comienzo de muchas aventuras y todas resumidas en mi familia.

21 septiembre 2013

Lo que mi hijo tiene que tener claro.








     Al igual que el otro día hacía una reflexión de lo que quizás debería saber el profesor de mi hijo; creo que como todo en esta vida hay otra cara de la moneda, en este caso lo que mi hijo debe de tener claro. Creo que en estos días de inicio de curso, de jaleo tremendo, de forrar libros, de comprar material, de intentar tener una rutina inalcanzable, con tantas reuniones de clases, de tutorías, de logopedas, de cuadrar agendas y un largo etc. Cuando quiero tener una rutina estoy casi a finales de septiembre, el mes ha pasado volando y vamos de cabeza a los primeros exámenes. Pero entre todo ese jaleo que todo inicio de curso conlleva quiero sentarme esta noche con mis hijos y dejarles claro unos puntos o ideas para afrontar su curso.

No os creáis que yo soy tan genuina o creativa para poder pensar en todos estos puntos. La idea la copié de una nadadora  Diana Nyad que hace poco fue capaz de nadar desde Cuba a Florida batiendo records, sobre todo por su edad y sus ganas de luchar.  De la entrevista que leí, junto con otros artículos sobre dislexia me he hecho esta lista que quiero compartir por si os es útil.

26 junio 2013

...y llegaron las notas de mis disléxicos.








Sí, asi es llegaron las odiadas y temidas notas. Mi estado de la semana de "stand by" ha pasado al del " play" o vuelta a la acción. Ayer con un pellizco en el estómago fuimos a recoger las notas. Dentro de todo lo malo no hemos salido mal parados, todos han salido bien incluso con comentarios valorando el esfuerzo. Hasta aquí, todo en orden, mi estómago se iba relajando. Pero faltaba uno de mis hijos, el que ha sido un suplicio su curso, su tutor y su colegio. Faltaba por tener la prueba de fuego : el boletín final,  dentro de lo malo tuvimos lo mejor. Nos han quedado, pero el pase de curso lo tenemos garantizado, ha remontado mucho, pero este verano hay que estudiar. En esta fase es donde mi estómago vuelve a encogerse. Analizo la situación, puede que os parezca una histérica pero la realidad que siento es la siguiente.

07 junio 2013

Entiende la dislexia y me conocerás mejor.


Como me imagino que el resto de madres del planeta están como yo en estas fechas de fin de curso, entre actuaciones, cumpleaños, exámenes y demás líos, apenas encuentro el momento para sentarme y centrarme. Lo cierto es que si que encuentro el momento para leer, gracias a las nuevas tecnologías, a poder tener internet allí donde vayas y a estar conectada al mundo... pues mientras estoy esperando en doble fila en la puerta del colegio a que salgan mis hjjos, mientras espero a que termine el pedagogo, o mientras nada una de mis hijas, voy leyendo y leyendo, y poco apoco aprendiendo más sobre la dislexia. Quizás eso sumado a la edad, a los años que llevo conviviendo con ella y a que yo como el resto de los humanos la vida me ha hecho más pausada, más reflexiva y más paciente, veo que para poder entender bien a mis hijos tengo que entender su dislexia. Obvio, pero aunque os parezca obvio no siempre es tan evidente. 

El otro día me preguntaba a mi misma como es que me cuesta más llevar la dislexia, educar y entender a mis hijos los mayores que a los pequeños. Con los mayores se me va la vida en ello, lucho y no paro. Me estreso y sin quererlo les estreso a ellos. Soy muy exigente con ellos y conmigo misma. Cuando llego a mi cuarta hija, que además de tener infinidad de problemas, es nerviosa, dispersa pero adorable, veo como soy otra madre. Aunque me desespero, y claro está que grito y me pongo de muy mal humor infinidad de tardes, cuando no hace los deberes, cuando se trae lo que no tiene que traerse pero su mochila va a reventar de cuadernos que no necesita, cuando me dice que ya ha acabado y simplemente ha copiado los enunciados de los ejercicios en el cuaderno y pretende escusarse con un "... ya lo he intentado pero no me sale". Aun así soy más benevolente con ella que lo fui con mi hijo el mayor. Y he aquí la pregunta que llevo toda la semana dándole vueltas ¿por que? Sin duda alguna no hay una sola respuesta hay varias. 

17 mayo 2013

¿Existe un manual para madres de hijos disléxicos?



    
    Desde que en Febrero abrí el blog para contaros las pericias de una madre con seis hijos disléxicos, no he parado de leer, de ver documentales, en resumen de recibir información sobre la dislexia. Desde que se la diagnosticaron a mi primer hijo siempre que he podido he leído todo aquello que llegaba a mis manos. Tengo que deciros que nunca he leído y me he informado tanto como en estos meses. He conocido a gente maravillosa que llevan años trabajando para conseguir que nuestros hijos estén en igualdad de oportunidades que el resto de sus compañeros, gracias a las distintas asociaciones de dislexia, de dificultad de aprendizaje, no solo a nivel nacional, también a nivel internacional. He podido entrar en contacto con centros especializados en el estudio tanto científico como a nivel de educación de la dislexia. Hoy he conocido a Kath que tiene un apasionante blog de For Dyslexia. Gracias a la situación por la que está atravesando uno de mis hijos, incluso he conocido y he hablado con algún inspector de educación de la Comunidad de Madrid. Son una parte esencial dentro del sistema pues son  como los "árbitros" del sistema de educación, velan para que por lo menos lo poco que nos da la legislación actual, se haga cumplir. Si tenéis la suerte de toparos con alguien humano, con empatía y con ganas de ayudar , como me pasó a mi esta semana, entonces con que simplemente te escuchen te crees la reina de la dislexia por un instante. Digo un instante pues en cuanto llegas al colegio de tu hijo, a la realidad auténtica del día a día, entonces  lo más probable es que tu reinado se esfume como por arte de magia. Pero bueno, gracias a todo ello, creo saber y entender un poco mejor la dislexia. Me veo más capaz de seguir luchando contra viento y marea, de ser fuerte y al mal tiempo buena cara. Pero sobre todo gracias a vosotr@s por compartir vuestras inquietudes, vuestros sentimientos y vuestro cariño.

13 abril 2013

Dislexia...y tenemos que seguir tirando del carro.





  Esta semana ha sido una semana cuesta arriba, muy cuesta arriba. De esas que deseas que llegue el viernes, que se acabe todo, que vuelvan las vacaciones, que no tengas que seguir llevando a tus hijos al colegio, que deseas que llegue el verano y no ver durante un tiempo a los profesores, de no saber nada de la dislexia, de las notas, de los deberes y de nada. De que me dejen vivir tranquila con mis hijos, de que nos riamos y de que nos relajemos. Que no tuviesen que ir al colegio, que no tuviesen exámenes, y sobre todo que no tuviesen notas.

  Hemos vuelto de vacaciones y me han llegado las temidas notas. ¡Horror! con tantos hijos he tenido de todo, es de suponer. Los que las han tenido buenas, que se ha visto reflejado su esfuerzo en sus calificaciones, ha sido todo un premio para ellos. Pero dos de mis hijos no han tenido esa suerte. 

14 marzo 2013

La dislexia es ... como una montaña rusa.


  No se si alguna vez habéis sentido esa sensación. Yo la he tenido multitud de veces con mis hijos. El rendimiento escolar de los niños disléxicos es como una montaña rusa, un sube, sube y un baja, baja y por supuesto no falta la sensación de vértigo, de no saber si llegará arriba o si será capaz de aguantar la caída. Además suele ser un baja, baja y luego un sube, sube. No nos olvidemos que son disléxicos y empiezan todo de forma distinta. Con lo cual la montaña rusa es más espectacular, te desorienta más y te da más sensación de no saber donde te encuentras.

  El otro día vi un vídeo en you tube sobre la dislexia. Era una psicóloga irlandesa decía que a estos niños les cuesta mucho aprender las cosas fáciles y que en cambio les cuesta menos aprender las cosas más difíciles. ¡Es cierto! Es increíble, os podría poner infinidad de ejemplos del día a día de mis hijos. El otro día una de mis hijas, María la cuarta, tuvo un examen de matemáticas. Multiplicaciones y divisiones de decimales. Lo estudiamos en casa, lo preparamos bien, hicimos infinidad de ejercicios. Le puse todas las preguntas que le podían preguntar, de las distintas formas que le podían poner los enunciados de los ejercicios y nos fuimos al examen. Además de ser disléxica es una niña muy nerviosa, muy, muy dispersa y la concentración le cuesta muchísimo. No es muy segura en si misma, y la autoestima la tiene un poco escasa. Pero es muy buena persona, capaz de ayudar a quien sea, y con una empatía por el prójimo, con una sensibilidad , que hacen que sea alguien muy especial. El caso, es que el lunes vino con su nota a casa. Venía entusiasmada, además de haber sacado una buena nota, al parecer la profesora le dijo que fue la única en hacer bien un ejercicio. Como os lo digo, hacen de una manera sencilla lo difícil y en cambio en lo básico se atascan de una manera, que llegan a parecer hasta torpes. Estos días así estas arriba de la montaña rusa. La noche antes del examen estábamos que no sabíamos si llegábamos y... lo logró. Eso si, puede que la semana que viene le pongan un examen de cálculo, muy básico de tablas de multiplicar y no lleguemos ni siquiera a aprobar. 

  Mis hijos son en cuanto a su rendimiento escolar una montaña rusa, pero si comparamos la evolución desde septiembre cuando empezó el curso hasta ahora, la evolución siempre muestra una progresividad, una evolución hacia arriba. Esa progresión es la que tienen que ver su profesores, la que hay que evaluar y calificar. Hay que pararse de vez en cuando, pues en esos "baja y sube", pierdes la perspectiva, la evolución y crees que jamas van a ser capaces de llegar. Pero si que llegan, son capaces. Son capaces de dejar a lo largo del curso a sus profesores con la boca abierta, pues no se esperaban ese rendimiento de ellos. 

04 marzo 2013

Cuando la dislexia se esconde.



  Como ya es de sobra sabido no hay dos disléxicos iguales, cada uno es genuino en su forma. Incluso cuando se trata de hermanos del mismo padre y de la misma madre, que van al mismo colegio, que reciben una educación aparentemente igual y que se llevan muy poco tiempo entre ellos. A lo largo de este blog os he ido contando mis experiencias con la dislexia, sobre todo centrándome en mi hijo el mayor, Fernando, que tiene un grado bastante severo de dislexia y es con quien descubrí este mundo. Más tarde diagnosticaron a mi tercer hijo Pelayo, era un caso distinto pero muy de manual, presentaba una sintomatología muy típica de la dislexia. Entre medio de ellos dos está mi hija Ana. En ella nunca mejor dicho la dislexia se escondió, se camufló y tardamos en verlo. Aun hoy en día con claros síntomas de dislexia, con un certificado del pedagogo acreditando la dislexia, debemos de ir no solo diciendo, sino convenciendo a todos sus profesores que es disléxica. Su dislexia está latente, pero muy bien camuflada.

  Ana, al contrario que sus hermanos, desde muy pequeña hablo sin dificultad. Pronunciaba bien y es más con tres años rompió a hablar en su segundo idioma de una forma espectacular. Desde pequeña fue capaz de pasar de un idioma a otro, del español al francés sin ningún problema. Su estructura del discurso era buena, su vocabulario también. En el colegio aprendió a leer sin dificultad como el resto de su clase y aparentemente no tenía problemas. Pero como todo lo que se esconde tarde o temprano se encuentra, así paso con su dislexia. En segundo de primaria, empezó a tener problemas con las figuras simétricas. Era una cosa que a primera vista parecía sencillo, pero a ella se le hacia un mundo. No había manera de verlo. Lo que pintaba no tenía nada que ver. Estaba claro que su espacialidad no iba en el camino correcto. Pero bueno, hay quien tiene dificultades con la simetría y no por ello es disléxico. El segundo aviso vino en un examen de matemáticas. No era capaz de hacer los problemas de matemáticas. No comprendía que se le pedía. Cuando le explicábamos el enunciado en un minuto lo resolvía, pero era incapaz de hacerlo sola. La segunda dificultad venía en redactar una frase donde dijese que le quedaban tres manzanas o lo que fuese la solución del problema. Además en los exámenes, bajo presión escribía infinidad de números en espejo, al revés. La profesora me llamó, viendo sus exámenes se veía un claro desnivel o desajuste en sus capacidades. Lo peor en Ana es que ella sufría, no le gustaba hacer mal las cosas. Es muy responsable. Así pues una vez más, concertamos cita con el logopeda y que la evaluase. Efectivamente era disléxica, necesitaba terapia.  Y vuelta a empezar, íbamos ya por el tercer hijo disléxico en nuestra casa.

28 febrero 2013

Dislexia sinónimo de incomprensión.





  Al leer el título supongo que muchos vais a creer que hablo de la incomprensión en los niños. No, hablo de la incomprensión de terceros hacia nosotras madres. Digo madres pues solemos ser las que más estamos en el día a día escolar, pero también incluyo a los padres. Hoy he tenido uno de esos días de incomprensión con la dislexia de uno de mis hijos. Que daño pueden llagar a hacernos a nosotras como madres de disléxicos terceras personas. ¡Como duele! A mi me ha pasado hoy con un profesor de matemáticas. Supuestamente está en el aula para enseñar y ayudar, no para pasar del alumno y simplemente transmitir lo poco bien o mal que va tu hijo.

  Pues os cuento un poco la historia. Uno de mis hijos no va muy bien en matemáticas, va suspendiendo todos los exámenes. Hasta este curso era una asignatura que la llevaba bien, pero este año nos ha tocado un profesor que yo suelo calificar de estrella. Los profesores estrella, son aquellos que suelen tener fama de duros, no solo dentro del cole, sino fuera de el. Parece que eso da más prestigio y más miedo a los alumnos. El número de suspensos en su clase es alto y es el que dicen que mejor prepara. Yo creo que son un fiasco la mayoría de las ocasiones, pues solo saben preparar al niño que no tiene problemas al que tiene algún tipo de dificultad lo deja aparcado. Por lo tanto el profesor estrella suele estrellar a tu hijo. Es verdad que si consigues aprobar y pasar el curso con él, le pones una super estrella a tu hijo, por ser capaz de andar todo el año por una asignatura llena de minas puestas por el profesor y otra a los padres por haberlo aguantado.

16 febrero 2013

Soy disléxico, pero soy un niño normal.




Un reto que hemos tenido en nuestra casa desde el principio, es el que nuestros hijos sean normales. A pesar de tanta terapia y de ser todos disléxicos, hemos intentado mantener el humor y ver todo normal. Tanto lo hemos intentado, que mi marido y yo vemos nuestro caso de tantos hijos disléxicos como algo normal. Nos reímos cuando vemos las caras y los comentarios de la gente al enterarse de nuestro caso. 

Creo que en esta parte de la dislexia el que ha tenido el papel más importante para lograrlo ha sido mi marido. Quizás sea que al ser el disléxico no le ha dado ninguna importancia, quizás sea que tiene un carácter mucho más pausado y tranquilo que yo, sabe "normalizar" las situaciones extraordinarias. No lo se, lo que es cierto es que esos días de desesperación delante de los deberes, esas tutorías donde el profesor te dice una lista larga de problemas de tu hijo,  esas semanas donde no ves el final del túnel; el siempre sabe quitarle importancia y verlo todo de una manera muy objetiva. Siempre me dice que ni tan malo como nos lo pintan, ni tan bueno como otras veces nos dicen.

07 febrero 2013

Dislexia: Cuando los pequeños logros que son grandes triunfos.




Aunque suene a típico mensaje de autoestima o autoayuda. Es verdad, que cuanto más estás volcada en el día a día, cada logro por pequeño que sea, lo recibes con tanta alegría, que al final es un gran triunfo. Como os he ido contando en estos días empecé a descubrir este mundo hace varios años, pues bien hoy sigue siendo el día que me sigue pasando lo mismo.

El año que Fernando empezó la terapia al principio tardaron un poco en aparecer los pequeños logros. Pero todavía me acuerdo del primero: " murciélago". Sí, por tonta que parezca esta palabra, el libro de lectura de mi hijo trataba de una bruja que se llamaba Frisapla y su amigo el murciélago. En español es una palabra difícil, que a todos mis hijos se les atraganta, dicen " murciegalo". En francés se dice "chauvesouris" que se traduciría como ratón calvo. ¡Bueno! pues algo que parece tan sencillo, no lo fue. Nos costó casi toda la semana decodificar la palabra. Fue un palabra que simplemente se le atascó, nos involucramos todos tanto que hasta el padrino de mi hijo, que es calvo se hizo una foto con él y se la puso en su cuarto para que viese la calva y no se le olvidase la palabra. Todavía está la foto en casa y me río cuando la veo. Al cabo de los días salía Fernando del colegio con una sonrisa tan maravillosa, había leído en alto, delante de la clase y Amaya, su profesora le había dado la enhorabuena. Lo primero que me dijo . "Mamá no me ha pasado nada al leer "chauvesouris". No me he parado, lo he hecho del tirón"¡ Estaba tan contento! había ganado un smilie en clase. Cuantos más smilies, mejor. El que  conseguía un cierto número de smilies le regalaban un lápiz.  Era el primer triunfo de mi hijo. Yo no os lo puedo decir, estaba que no cabía dentro de mí. La profesora que sabía todo el esfuerzo que conllevaba el leer esas dos líneas en alto, salió para decirme que Fernando era un campeón.A mi me faltó tiempo para coger el móvil y llamar a mi madre a contárselo, y a continuación claro está a mi tío Paco que es el padrino de mi hijo. Esa tarde mi hijo se sintió el campeón de las letras.