Querido "mi ministro":
Ante
todo pedirte disculpas por mi atrevimiento a tutearte y a tratarte de forma tan
coloquial, pero es que eres “ mi
ministro”. Si te cuento que soy madre de seis hijos con dislexia y Presidenta de la Asociación de Madrid con
la Dislexia, entenderás un poco más
la importancia que supones para mi.
Te
voy a poner unos ejemplos para que veas el grado de importancia. En mi casa a
las nueve cuando empiezan las noticias significa el “toque de queda”, empiezo
rutina de recogida, todo el mundo a la cama, se acabo el día. Ahora, si según
veo los titulares veo, que sales tú “ mi
ministro”. Todo se paraliza, mis horarios cambian y me apodero del mando a
distancia. Pongo tono firme, todos se callan y subo el volumen. Para mi es esencial todo aquello que dices o haces
como ministro. En tus manos está lo más preciado de mi vida: mis hijos. Yo, todas las mañanas los deposito en el colegio y los recojo a las cinco, por lo que la mitad del día se
encuentran “ bajo tu reino”, bajo tus normas,
bajo tus condiciones y a tu amparo. Si decides que cambias la ley a mi me afecta, de ello depende lo
que vayan a aprender mis hijos en su
día a día. Si decides que pones revalidas
me afecta hasta en mi agenda. Si das o quitas becas me afecta en mi economía, pero sobre todo lo que más me
afecta es las Dificultades de
Aprendizaje Específica, la dislexia, como las regulas, como las tratas y que
importancia les das. Si encima soy Presidenta
de la Asociación de Madrid con la Dislexia, ¡imagínate!, podría decir que eres
“ mi ministro” por partida doble. Tan importante eres que hasta mis hijos
cuando te ven en la tele te identifican, quitando al presidente del gobierno
eres el único que identifican de todo el ejecutivo. ¡Fíjate que importante
eres!

