/
Mostrando entradas con la etiqueta colegio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta colegio. Mostrar todas las entradas

20 febrero 2014

Educar fuera del colegio.


El otro día leí un artículo en una revista sobre la educación fuera del colegio. Creo que aunque decía cosas muy obvias vienen bien de vez en cuando recordarlas.

Los padres deben de dedicar tiempo no solo a la educación escolar de sus hijos, deben de ir un paso mas lejos. Deben de saber dedicar tiempo a plantar una semilla y verla crecer, a mirar a las estrellas una noche bonita, a hacer una caballa, a pasear por un bosque o por el campo, a construir una maqueta.
Pero si encima eres padre de un niño con dislexia debes de hacer algo más. Debes de involucrarte a tope en el colegio de tu hijo. Debes de ser el primero en ofrecerte voluntario para cualquier excursión. Debes de ser la madre adorable para ir a la biblioteca a contar cuentos. Debes en resumidas cuentas aprovechar cada oportunidad para intentar caer bien al profesor de tu hijo para que te ayude y te haga la vida un poco más fácil. Además es una oportunidad extra para saber como va tu hijo, para contarle al profesor como ves que va o cualquier cosa por tonta que parezca sobre tu hijo. Es una oportunidad para ver como se desenvuelve con el resto de sus compañeros, como es él en el aula. Hacer que tu hijo se sienta rey por un rato, con su madre de la mano camino de la excursión o sentado a tu lado mientras lees en la biblioteca un cuento. Solo verle su cara merece la pena. Yo tengo que reconocer que hay veces que me da una pereza tremenda, pero creo que es necesario y muy útil.

14 septiembre 2013

Quizás lo debería saber el profesor....







   El otro día os conté como según empieza el curso escolar etiqueto de dislexia a cada uno de mis hijos.  Es verdad que está vez según los he etiquetado les he puesto una etiqueta nueva " gran reserva". Eso significa que es un alumno que merece la pena que conozcan. Antes de contarle al tutor que es disléxico y su multitud de problemillas, ( minimizar un poco para no asustar), le he contado lo maravillosa que es mi hija : su sensibilidad, su capacidad de trabajo, su sonrisa, lo bien que toca el piano, como se deja querer y como la va a sorprender para bien a lo largo del curso. ¡Todo un reto para un profesor tener a mi hija en el aula! Por ahora solo lo he hecho con dos tutores de mis seis hijos, la respuesta está siendo muy positiva. Una de mis hijas que pasa a secundaria y que estaba muerta de miedo y de nervios por el cambio de ciclo se ha calmado de golpe. Ha vuelto a creerse capaz de sacar el curso y se siente bien. Todo gracias a que la tutora, tras nuestra entrevista, la puso en primera fila y cada vez que explica algo nuevo, la mira con mucha complicidad y ve si mi hija ha entendido lo explicado. Al finalizar la clase se sienta dos minutos con ella le pregunta que tal se siente y le revisa su cuaderno para cerciorarse que está todo bien apuntado. ¡Increíble! Un poco de amor, de dedicación y ha hecho a mi hija sentirse bien, estar contenta y verse capaz de afrontar el gran reto de secundaria.

Por eso he decidido hacerme una lista de lo que creo que debería saber el profesor de nuestros hijos. Lo primero de todo y es lo que creo que debemos de conseguir en nuestra primera tutoría es despertar la curiosidad, las ganas y su interés para que conozcan a nuestros hijos. Si no conoces a mi hijo, mi hijo no aprenderá nada de nada.


22 febrero 2013

¿Por ser disléxico tengo que ser inmaduro?

Como dijo Rousseau, cada etapa de la vida, cada edad, tiene la madurez acorde a ella. Por lo que podríamos decir que cada niño es maduro de acuerdo a la etapa de su vida. No es que un niño sea más maduro que otro, si no que su madurez va en relación a la etapa, a las circunstancias que le toca vivir. Por lo que no sería comparable una madurez de un niño con la de otro de la misma edad. Cada niño tiene sus circunstancias y sus particularidades por lo que lo hace único e incomparable. ¿Por qué digo esto? Lo digo pues cada vez que voy a tutoría o hablar de mis hijos con los profesores es un tema que sale a la palestra: la inmadurez. Cuanto mayor grado de dislexia tiene uno de mis hijos suelen decirme que es más inmaduro que el resto. ¿Es eso cierto? No lo creo.

Lo primero que creo es que cada uno tenemos nuestro concepto propio de la madurez. Ni siquiera los profesores suelen tener claro su baremo para considerar quien es o no es más maduro. No hay en el claustro de profesores un concepto unánime de la inmadurez, cada uno la interpreta y concibe de una manera. ¿Como sabemos quien es el más maduro? ¿El que se organiza mejor en sus deberes? ¿El que muestra una actitud más responsable ? ¿El que mejores resultados saca? ¿El que es más solidario con sus compañeros? El que que, verdaderamente no lo se y estoy cansada de que siempre la dislexia suele ir acompañada de la palabra inmadurez. Creo que son más inmaduros para ciertas etapas del aprendizaje pero en cambio son mucho más maduros, en otras facetas de la vida. Son incluso más maduros que algunos profesores que les imparten clases. Para empezar saben lo que es ser distinto a la mayoría. Lo cual es una lección que no todos aprendemos. Cuando digo distinto me refiero a que ven la realidad de manera distinta a nosotros, siendo iguales que nosotros. La madurez va adquiriéndose según cada persona va viviendo las etapas sucesivas de la vida que le toca vivir. La madurez viene a ser una capacidad que desarrollamos y adquirimos según el dinamismo de cada individuo. Por lo tanto hablar de que tu hijo es disléxico e inmaduro no siempre es cierto. Creo que es una etiqueta muy fácil de colgar al niño para explicar y encasillar ciertos desordenes que tiene. Es muy cómodo lo clasificamos y lo encasillamos en un grupo, el de los inmaduros. Un problema menos, se lo digo a los padres, los desordenes que presenta los achaco a eso y a  seguir con el curso. Sin adentrarme en lo que verdaderamente necesita  que es ayuda y mejorar su dislexia.