El otro día vi un vídeo muy bueno, en el decían que cuando uno tiene problemas debe de compartirlos. Debe de compartir con los demás sus miedos, sus inquietudes y desahogarse. Uno no puede ir toda la vida llevando sobre sus espaldas un peso sin que nadie lo sepa, es más, a veces los demás se creen que no lleva peso alguno. Para eso debe de salir si hace falta a la calle buscar ayuda, gritar y hacerse notar, hasta que alguien se pare, te mire, te escuche y por lo menos te intente comprender o por lo menos consolar. Pues eso creo que nos pasa a los padres de niños con dificultades de aprendizaje y como no con dislexia. Aparentemente no es un problema que los demás vean que es un problemón que pesa, no la gente lo más que ve es que tu hijo no va bien en el colegio. Pero tu como padre no te sientes así, los de fuera ni se imaginan todo lo que sientes.
Si acaso se lo llegan a imaginar, lo que no se imaginan es todo lo que luchas y batalleas en el día a día,con tu hijo para que funcione dentro del sistema. Con tu hijo para que se estudie un examen, para que visualice un concepto. Yo ayer domingo eran las diez de la noche y no había manera de aprendernos los poderes del faraón de Egipto. Gracias a que encontré en las fichas un dibujo del faraón con todos los símbolos, mi hija vio la imagen, le explique cada símbolo, lo visualizó en su cabeza y para siempre archivado. ¡O por lo menos espero hasta esta tarde que se examina! Sigues batalleando en tu día a día con los profesores, con los conceptos abstractos, con su adolescencia, con su stress por no saber coger bien apuntes, por cuadrar los horarios, por acordarte de hacer los ejercicios de repaso del logopeda, por tantas y tantas cositas que hacen que esto sea agotador.
