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18 febrero 2013

Leo, pero no lo entiendo.¿Soy disléxico?






  Como en otro artículo os comenté , mi hijo empezó la terapia con psicomotricidad. Poco a poco iba leyendo.La lectura iba entrando de manera tranquila, como si se deslizase por la puerta de atrás, pero apareció. Sin ningún estres, gracias a que su profesora del colegio nos dejó ir a nuestro ritmo. Sin prisas, creyendo en Fernando y dejándole trabajar despacio pero avanzando. Prueba de que la dislexia es algo independiente de los idiomas, es que de repente mi hijo leía en dos idiomas: español y francés. Así estuvimos todo primero de primaria, yendo dos días por semana a hacer psicomotricidad. No solo nos ayudó a leer, sino que nos ayudó a ver que había mucha gente con problemas similares al de Fernando, e incluso peores. Cuando ves que hay gente como tu, cuando ves que no eres el único, que duda cabe que algo de consuelo encuentras.

  Tras estar todo un curso académico y un trimestre más del siguiente curso, haciendo psicomotricidad, me dijeron que teníamos que empezar con lectoescritura. Personalmente creí que sería algo rápido, una vez más no veía más allá de mis narices, no veía el problemón que teníamos. No solo fueron unos meses, sino que fueron bastantes años. Creí que como ya leía, simplemente sería cuestión de afianzar los conceptos. ¡Que incrédula!

28 enero 2013

Como empezó .... toda esta aventura de la dislexia.






Quizás sea largo y aburrido de leer. El porque de crear un blog y hablar sobre mis hijos, es sencillamente una necesidad personal. Quiero escribir todas mis "aventuras" dentro de este mundo que es el aprendizaje, creo que tras estar educando a seis hijos disléxicos tengo una maleta llena de experiencias, de consejos que quizás le puedan ser de utilidad a otras personas.

Antes de nada, aclarar que yo no soy disléxica, por lo que nunca podré por mucho que lo intente sentirme y ver la vida como tal. Al vivir rodeada de mis seis hijos y mi marido que sí lo son, creo que tengo mucha empatía por ellos y soy capaz de crear puentes, caminos, para que sepan decodificar mejor el mundo tal cual es, el mundo de los no disléxicos.
Hace doce años cuando fui a recoger el último día de clase a mi hijo Fernando al colegio, la profesora de infantil me recomendó que durante las vacaciones practicase caligrafía, que no dejásemos la lectura, que en primero de primaria podría tener alguna dificultad.  Yo no di importancia alguna al comentario y pasamos un verano tranquilo. Nunca pensé que era el comienzo de una nueva aventura, que condicionaría mi vida a lo largo de los próximos años.