Si claro que vinieron los Reyes y con ellos llegó la
rutina del día a día. No se para vosotros como es lo de la vuelta al colegio, pero para mi es un horror. Aparecen deberes que no nos habíamos acordado de
hacer, luego resulta que eran más largos que lo que creíamos, además el libro no sabemos donde lo hemos dejado
y por cierto el viernes examen de
uno, dictado de otro y encima los
regalos de los reyes en el cuarto deseando jugar con ellos. Hasta organizar la mochila supone todo un
reto. Hemos perdido el hábito, no
nos acordamos del horario y encima
no aparece el estuche. Cuando por fin aparece el dichoso estuche, por supuesto
no está completo falta justo el bolígrafo
que queríamos y la regla ha
desaparecido por arte de magia. La casa está todo menos ordenada y hasta
encontrar la ropa de deporte es una aventura…
