Mientras
estamos todos como locos con el fin de curso, las fiestas del colegio, la
emoción de que llega el calor y la piscina, el relajo de que las vacaciones
están ya a la puerta, sobre nuestras cabezas pesan las temidas notas.
¡Horror!¡Pánico! pero sobre todo frustración, esfuerzos no recompensados, notas que
evalúan ortografía cuando en verdad es la asignatura de ciencias o
religión, “se sabía los contenidos pero con esta ortografía no le puedo
aprobar”. ¿Que evalúa ciencias o religión o es la profesora de lengua? Cosas de
la vida la lengua en cambio aprobada.
Esta historia no es de mis hijos, es de una amiga mía, nosotros en casa
hemos escapado todos bien. ¡Gran triunfo! Solo nos queda la gran nota
selectividad, hasta el día 24 no sabremos nada, de nada. Mientras tanto
seguimos conteniendo la respiración, intentamos pensar en otras cosas y mi hijo
se lo está pasando bomba.
Como
soy como soy, das vueltas y vueltas a tu cabeza, ves a tu hijo con un pie en la
universidad y piensas en el largo camino recorrido. Pienso que me hubiese gustado
encontrarme con una amiga al inicio del camino, que me diese confianza y me
diese ciertos consejos.
