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21 junio 2014

Lo que me hubiese sabido saber.


Mientras estamos todos como locos con el fin de curso, las fiestas del colegio, la emoción de que llega el calor y la piscina, el relajo de que las vacaciones están ya a la puerta, sobre nuestras cabezas pesan las temidas notas. ¡Horror!¡Pánico! pero sobre todo frustración, esfuerzos no recompensados,  notas que  evalúan ortografía cuando en verdad es la asignatura de ciencias o religión, “se sabía los contenidos pero con esta ortografía no le puedo aprobar”. ¿Que evalúa ciencias o religión o es la profesora de lengua? Cosas de la vida la lengua en cambio aprobada.  Esta historia no es de mis hijos, es de una amiga mía, nosotros en casa hemos escapado todos bien. ¡Gran triunfo! Solo nos queda la gran nota selectividad, hasta el día 24 no sabremos nada, de nada. Mientras tanto seguimos conteniendo la respiración, intentamos pensar en otras cosas y mi hijo se lo está pasando bomba.
Como soy como soy, das vueltas y vueltas a tu cabeza, ves a tu hijo con un pie en la universidad y piensas en el largo camino recorrido. Pienso que me hubiese gustado encontrarme con una amiga al inicio del camino, que me diese confianza y me diese ciertos consejos.

28 enero 2013

Como empezó .... toda esta aventura de la dislexia.






Quizás sea largo y aburrido de leer. El porque de crear un blog y hablar sobre mis hijos, es sencillamente una necesidad personal. Quiero escribir todas mis "aventuras" dentro de este mundo que es el aprendizaje, creo que tras estar educando a seis hijos disléxicos tengo una maleta llena de experiencias, de consejos que quizás le puedan ser de utilidad a otras personas.

Antes de nada, aclarar que yo no soy disléxica, por lo que nunca podré por mucho que lo intente sentirme y ver la vida como tal. Al vivir rodeada de mis seis hijos y mi marido que sí lo son, creo que tengo mucha empatía por ellos y soy capaz de crear puentes, caminos, para que sepan decodificar mejor el mundo tal cual es, el mundo de los no disléxicos.
Hace doce años cuando fui a recoger el último día de clase a mi hijo Fernando al colegio, la profesora de infantil me recomendó que durante las vacaciones practicase caligrafía, que no dejásemos la lectura, que en primero de primaria podría tener alguna dificultad.  Yo no di importancia alguna al comentario y pasamos un verano tranquilo. Nunca pensé que era el comienzo de una nueva aventura, que condicionaría mi vida a lo largo de los próximos años.