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22 febrero 2013

¿Por ser disléxico tengo que ser inmaduro?

Como dijo Rousseau, cada etapa de la vida, cada edad, tiene la madurez acorde a ella. Por lo que podríamos decir que cada niño es maduro de acuerdo a la etapa de su vida. No es que un niño sea más maduro que otro, si no que su madurez va en relación a la etapa, a las circunstancias que le toca vivir. Por lo que no sería comparable una madurez de un niño con la de otro de la misma edad. Cada niño tiene sus circunstancias y sus particularidades por lo que lo hace único e incomparable. ¿Por qué digo esto? Lo digo pues cada vez que voy a tutoría o hablar de mis hijos con los profesores es un tema que sale a la palestra: la inmadurez. Cuanto mayor grado de dislexia tiene uno de mis hijos suelen decirme que es más inmaduro que el resto. ¿Es eso cierto? No lo creo.

Lo primero que creo es que cada uno tenemos nuestro concepto propio de la madurez. Ni siquiera los profesores suelen tener claro su baremo para considerar quien es o no es más maduro. No hay en el claustro de profesores un concepto unánime de la inmadurez, cada uno la interpreta y concibe de una manera. ¿Como sabemos quien es el más maduro? ¿El que se organiza mejor en sus deberes? ¿El que muestra una actitud más responsable ? ¿El que mejores resultados saca? ¿El que es más solidario con sus compañeros? El que que, verdaderamente no lo se y estoy cansada de que siempre la dislexia suele ir acompañada de la palabra inmadurez. Creo que son más inmaduros para ciertas etapas del aprendizaje pero en cambio son mucho más maduros, en otras facetas de la vida. Son incluso más maduros que algunos profesores que les imparten clases. Para empezar saben lo que es ser distinto a la mayoría. Lo cual es una lección que no todos aprendemos. Cuando digo distinto me refiero a que ven la realidad de manera distinta a nosotros, siendo iguales que nosotros. La madurez va adquiriéndose según cada persona va viviendo las etapas sucesivas de la vida que le toca vivir. La madurez viene a ser una capacidad que desarrollamos y adquirimos según el dinamismo de cada individuo. Por lo tanto hablar de que tu hijo es disléxico e inmaduro no siempre es cierto. Creo que es una etiqueta muy fácil de colgar al niño para explicar y encasillar ciertos desordenes que tiene. Es muy cómodo lo clasificamos y lo encasillamos en un grupo, el de los inmaduros. Un problema menos, se lo digo a los padres, los desordenes que presenta los achaco a eso y a  seguir con el curso. Sin adentrarme en lo que verdaderamente necesita  que es ayuda y mejorar su dislexia.

Esto que escribo es una opinión mía personal, que me ocurre constantemente con mis hijos. Quizás llegue un experto en psicología y científicamente me demuestre lo contrario. Pero hasta ese momento me mantengo en mi posición, basándome en estos años de experiencia, tras hacer muchas tutorías con distintos profesores. Creo que quizás un niño disléxico puede ser más inocente que el resto de la clase. Inocente porque tiene una visión distinta de la misma realidad que comparte con el resto de los niños que no son disléxicos. Incluso podríamos decir más imaginativo. Podríamos decir que su dinámica lleva otro ritmo por lo que su madurez es acorde a ese ritmo, a ese dinamismo.

Hay otra faceta dentro de este tema de madurez. Cuando hablamos de la madurez de un niño, implícitamente estamos hablando de la relación de dependencia respecto a sus padres. Esta claro que estos niños requieren una mayor atención debido a las terapias que necesitan. Pero a veces esa relación de dependencia no parte del lado del niño, todo lo contrario del lado de los padres. Son los padres los que necesitan esa dependencia, por miedo o inseguridad a que sus hijos se caigan, a que les vaya a costar más salir adelante. Es un instinto que como padres tenemos, queremos protegerlos y nos agarramos a ellos quizás más de la cuenta. Pero en estos supuestos, la inmadurez no sería del niño, sería de nosotros como padres. Somos nosotros los que hemos propiciado esa dependencia que no por ello inmadurez del niño. Podríamos decir que tenemos como padres complejo de Edipo con nuestro hijo disléxico.

Pero os repito, estoy cansada de que me digan tantas veces que mis hijos son inmaduros. Tanto me lo han dicho que yo no paro de repetirlo y me lo creo. No, no es así, mis hijos no son inmaduros, son disléxicos y son niños. Tienen la madurez que deben de tener, son niños. Ya me gustaría ver el grado madurez ciertos profesores si fuesen disléxicos. Me gustaría ver si esos profesores tan seguros del grado de madurez que tienen que tener los niños en un curso determinado, si tuviesen un hijo, o seis como es mi caso, disléxicos seguirían manteniendo el mismo concepto sobre la  madurez. La próxima vez que me diga un profesor que uno de mis hijos es inmaduro, le diré lo siento pero eso que usted llama inmadurez es dislexia.


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