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18 febrero 2013

Leo, pero no lo entiendo.¿Soy disléxico?






  Como en otro artículo os comenté , mi hijo empezó la terapia con psicomotricidad. Poco a poco iba leyendo.La lectura iba entrando de manera tranquila, como si se deslizase por la puerta de atrás, pero apareció. Sin ningún estres, gracias a que su profesora del colegio nos dejó ir a nuestro ritmo. Sin prisas, creyendo en Fernando y dejándole trabajar despacio pero avanzando. Prueba de que la dislexia es algo independiente de los idiomas, es que de repente mi hijo leía en dos idiomas: español y francés. Así estuvimos todo primero de primaria, yendo dos días por semana a hacer psicomotricidad. No solo nos ayudó a leer, sino que nos ayudó a ver que había mucha gente con problemas similares al de Fernando, e incluso peores. Cuando ves que hay gente como tu, cuando ves que no eres el único, que duda cabe que algo de consuelo encuentras.

  Tras estar todo un curso académico y un trimestre más del siguiente curso, haciendo psicomotricidad, me dijeron que teníamos que empezar con lectoescritura. Personalmente creí que sería algo rápido, una vez más no veía más allá de mis narices, no veía el problemón que teníamos. No solo fueron unos meses, sino que fueron bastantes años. Creí que como ya leía, simplemente sería cuestión de afianzar los conceptos. ¡Que incrédula!

  Lo cierto es que mi hijo había resuelto el primer problema de los muchos que conlleva la dislexia. Ya sabía decodificar y leer. Una cosa es leer y otra muy distinta comprender lo que leo. Me impresionó cuando Irene, la pedagoga que se encargaba de la lectoescritura y fue una de nuestros salvadores durante los años venideros, me hizo una pequeña demostración. Había un texto corto, donde describían un dibujo. El dibujo era un campo, con un sol enorme, los pájaros volando, lleno de flores y niños jugando. Mi hijo lo leyó en voz alta, no muy bien, pero para mi bastante decente. Cual fue mi sorpresa cuando le preguntaron que si hacía bueno ese día, el contestó que no sabía. Era obvio simplemente sin leer el texto, viendo el dibujo que hacia bueno. El texto describía el dibujo, diciendo que hacia sol, que los niños jugaban alegremente, que los pájaros volaban y cantaban, las flores eran preciosas. Pero en ningún momento decían de manera literal que hacia un buen día. Me quedé sorprendida, era  tan obvio que hacia bueno, cualquiera lo hubiese dicho. Cualquiera, claro está, que no fuese disléxico. Las palabras las leía pero no entendía todo lo que leía, y menos aun las ideas subjetivas del texto, por obvias que pareciesen. Una vez más la realidad me bajo de la nube de la ignorancia y volví a darme cuenta que la dislexia es una carrera de fondo.

  Poco a poco fui adentrándome en que consistía la lectoescritura, a primera vista es fácil de deducir, leer y escribir. ¡Pero cuantas cosas se necesitan para leer y escribir! Además, no me pude imaginar que también incluía matemáticas: cálculo, problemas y un largo etc.Así que volvimos de a empezar de cero una nueva etapa: la lectoescritura.

  Una vez superada la psicomotricidad, viene la lectoescritura. Para sobrellevarlo se necesita una gran dosis de paciencia. Los resultados no parecen inmediatos, suelen ser tres pasos adelante, uno para atrás. Al final vas avanzando, pero no siempre avanzas, hay días que retrocedes un poco. Esos días crees que no vas a terminar, que nunca vas a llegar. Otros días ves que cuando estas cogiendo el nivel y el ritmo de la clase, estos dan otro avance y vuelves a estar en desventaja respecto al resto. Pero  tranquilos al final se llega, un poco más tarde pero llegan. Os recomiendo que esos días de desesperación, miréis hacia atrás y veáis todo el camino andado. Coged cuadernos antiguos y ved la evolución, ved como poco a poco lo estáis consiguiendo. Como veréis hablo siempre en plural, pues el mérito es de vuestro hijo, pero vosotros sois indispensables en esa carrera. Sois su coachmanager y como tal hay que implicarse de lleno. Por eso hay que hablar en plural, nuestros hijos no pueden estar solos en esta carrera, somos indispensables, es una cosa de él con nosotros, sus padres.


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