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25 febrero 2013

¿Mamá que es la dislexia?

¿Que es la dislexia? Esta pregunta tarde o temprano la tenemos que contestar a nuestros hijos. Personalmente no me acuerdo cuando me la preguntaron por primera vez, lo que si que se es que tras todos estos años, es una pregunta que de vez en cuando me la vuelven a hacer. Es un concepto nada fácil de comprender, ni de explicar a los niños. 

Seguro que al igual que todos vosotros habréis navegado horas buscando definiciones sobre la dislexia. Hay muchos expertos que tienen infinidad de teorías. Al final nadie concreta de manera definitiva que es la dislexia. Es un concepto tan amplio, que se manifiesta de tantas formas que es difícil de acotar o delimitar. Lo que si tenemos que tener claro que no es una enfermedad, no es una malformación, simplemente  es una dificultad en el aprendizaje. Pero el porque de ello es muy difícil de saber. Mi interpretación más simplificada para contarle a mis hijos es que las dos partes del cerebro están conectadas como los ordenadores. La mayoría de la gente las tiene conectadas de una forma similar, luego están los que tienen las conexiones distintas como ellos. Tienen un programa en su ordenador, que es su cabeza, distinto al del resto, pero no por ello peor, solo distinto. Es como Windows o Apple, los dos son buenísimos y funcionan igual, pero son distintos.

La siguiente pregunta es ¿por que yo soy así? En mi caso personal es muy fácil, eres igual que tu padre, fíjate que suerte tienes. Luego tiro de la lista de los personajes famosos que son disléxicos, para que les crezca su ego y se crean genuinos. Empiezan las mil preguntas sobre quien es y quien no es disléxico. Lo que más les gusta es saber que Disney y Einstein lo eran. A veces el cuestionario se acaba aquí, se quedan pensativos y vuelven a su vida cotidiana. 

Estas dos preguntas las preguntan varias veces a lo largo de su infancia, luego van más allá, ¿cuando me curo? Les explico que curarse nunca, pues no están enfermos de nada. Enfermos son los que tienen enfermedades, y se curan los enfermos. Los sanos no se pueden curar pues no tienen nada. Ser disléxico es para siempre. Simplemente necesitan unos años de ayuda para solucionar los problemas que puedan tener. Les pongo ejemplos de problemas que recientemente les han ido ocurriendo y como con la terapia se han ido solucionando. Según van creciendo y las dificultades persisten, sobre todo la dichosa ortografía, y te vuelven con la pregunta ¿ hasta cuando voy a seguir así? ¿cuanto dura esto? Yo simplemente sonrío y le quito importancia. Digo que es como el que tiene pecas, son para siempre. Hay veces que dramatizan, se desesperan, juegan a ser mártires y a dar pena. En estas situaciones me vuelvo a reír, a quitarle importancia y a decir que pena los niños enfermos con cáncer. Me pongo a describirles sus tratamientos, su dolor y sufrimiento. Se que me voy al extremo opuesto, pero es la forma que he encontrado para que ellos hagan una comparación clara y vean que no les pasa nada grave.

A la vez que van asimilando su dislexia, van interiorizando el concepto, intento con todo mi empeño convencerles que no es nada de lo que hay que avergonzarse. Que hay que decirlo para que nos ayuden. Que no pasa nada. Siempre hay el niño del colegio que se ríe, que se burla o el profesor o adulto que hace un comentario poco afortunado sobre ello. Esos días al salir del colegio, tal y como se meten en el coche se ponen a llorar, o están de malhumor o enfadados. Yo les insisto que son unos ignorantes, que para reírnos nosotros de ellos por lo brutísimos que son. Les cuento que yo de pequeña llevaba gafas en el colegio, y por supuesto más de un día se rieron de mi en el recreo. Les digo que les entiendo pero que se pasa, que no es para tanto, que hay que reírse y dejar de un lado a esos niños tontos. No merece la pena perder ni un minuto con ellos. Les digo que el colegio es grande y hay que buscar gente amable y buena, gente que merezca la pena. Si el comentario viene de un adulto, les digo que ellos son mucho más listos que ese adulto, que es un bebe, pues no sabe lo que es la dislexia.


Esta última parte es la más importante, es la que con más frecuencia me tengo que enfrentar. Por eso insisto en reírse y normalizar la situación. Transmitirles mucho optimismo, mucha naturalidad y ese día darles más cariño. Lo necesitan, hay algunos días que aguantar las clases con tantas letras y conceptos, y  encima el recreo con niños impertinentes, resulta una verdadera tortura. El día puede llegar a ser interminable, por eso si a la salida tengo a mi madre, padre o alguien cercano que me de todo el cariño y me entienda, mucho mejor. Creo que es esencial que los padres estén presentes en el día a día. Necesitan mucho de nosotros, la dislexia es un tema de ellos junto con nosotros, no se les puede dejar solos.




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