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04 noviembre 2013

La dis de la dislexia




El prefijo dis puede tener distintos significados. Cuando uno lo utiliza puede querer marcar una distinción, negación o separación; puede también querer decir una dificultad o anomalía. En el caso de la dislexia yo creo que podemos utilizar el dis de muy diversas formas. Depende de muchos factores, incluido el humor de nosotras como madres ese día. 


Yo, personalmente hay días que pienso que la dis es algo que les hace distintos al resto de los niños, pero no solo distintos, pienso que son genuinos, pienso que son especiales y únicos. Ese día me siento madre paciente, capaz de luchar contra viento y marea y capaz de que mi hijo o hija se convierta en un genio y en un ser excepcional. Soy capaz de hacer unos mapas mentales llenos de colorines, de contar la historia como si fuese una novela apasionante o de explicar las matemáticas de manera divertida. 

Otros días siento que la dis es negación, separación, esos días soy otra madre. Esos días soy una madre peleona, que pelea con todo tipo de profesores y con quien haga falta por que me niego a que me separen a mi hijo o hija del resto de sus compañeros. Lucho para que no me lo clasifiquen como persona no capaz, para que no lo etiqueten como vago. Simplemente quiero que vean más allá de sus múltiples dis, que vean a mi hija adorable, esforzándose por las tardes, secándose las lágrimas de lo cansada que está, pero sigue haciendo todos sus deberes a pesar de no aprobar, a pesar de no conseguir que su esfuerzo se vea recompensado. 

En cambio hay noches como hoy, donde me siento madre agotada, cansada, son las once de la noche y acabamos de hacer los deberes. No puedo más de hacer multiplicaciones con decimales, sumas y restas. El problema no solo eran los decimales, el problema hoy era todo, por no decir hasta las tablas de multiplicar e incluso el sumar llevando.  En noches como esta la dis se traduce en dificultad, en no solo dificultad, en obstáculo inmenso, en algo imposible y en un bajón de ánimo.Parece como si jamás fuese a acabar la etapa escolar, me cuesta hasta imaginarme el futuro de mi hija, me cuesta ver más allá de las multiplicaciones con decimales. Me cuesta ver que su autoestima algún día dejará de estar tocada. Pienso, pienso y le doy vueltas a la cabeza, navego en Internet, leo de todo y me entristece ver como estos días a mi misma me cuesta ver más allá de la dislexia. Pienso que sentirá ella, como se habrá dormido, cual habrá sido su último pensamiento.... ahora la que tiene lágrimas en los ojos soy yo, me da pena y me siento agotada. Me repongo solo con pensar en su sonrisa, en como me daba las gracias con el beso de buenas noches, simplemente un :" Mamá gracias por ayudarme". Creo que con eso tengo una inmensa recompensa, pero y a ella, ¿quien le recompensa su esfuerzo?. La vida misma le recompensará, no se ni como ni cuando, pero mientras tanto tenemos que aguantar la dificultad que conlleva la dislexia.

Que duda cabe, son niños y como tales son todos iguales con sus diferencias. Los nuestros son como son : disléxicos. Como hay que ver dentro de todo siempre algo de humor, me río de la pregunta de mi hija ayer cuando en pleno atasco de domingo, me pregunta que si "fenomenal" se escribe con B o con V. No pude evitar reírme, ella se rió también, y todos nos reímos. No éramos capaces de ver donde veía ella la V o la B en "fenomenal", y es que el problema es que no oía la F. Algo obvio para cualquiera, pero no para mi hija. Lo que si que era obvio es que su fin de semana se lo había pasado fenomenal, lo de menos era como oíamos la palabra, cada uno tiene su propia acepción de lo que es fenomenal, y para ella su duda era si era "Venomenal" o "Benomenal", pero que quería decir genial. Creo que no se le va olvidar jamás que se escribe con F, pues nos reímos todos tanto, incluida ella que se acordará de las risas y se acordará que aunque ella no lo oiga lleva F.


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