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26 noviembre 2013

La perseverancia y la determinación son grandes aliados.



Llevo toda la mañana reunida con un grupo de madres con hijos disléxicos, todas maravillosas y con muchas ganas de cambiar el mundo.  No se si somos tan ambiciosas de pretender cambiar el mundo en un sentido amplio pero si de cambiar el mundo de nuestros hijos. Todas estábamos preparando la presentación a la prensa de la Asociación Madrid con la Dislexia, teníamos que ver el mensaje que queríamos transmitir y como hacerlo. El mensaje era básicamente uno, somos unas madrazas y queremos algo mejor para nuestros hijos disléxicos. Madrazas, si, madrazas con ganas de luchar no solo en el día a día de nuestros hijos, con sus deberes, exámenes, autoestima y su largo etcétera. No, madrazas pues además de abrazar todas las tardes a nuestros hijos y ayudarles en sus múltiples problemas, queremos cambiar algo más en nuestra sociedad, queremos que la dislexia deje de ser un problema, queremos un mundo mejor.



¿Que tenemos que no tengan otras personas? Pues tenemos algo que nos ha enseñado la vida y nuestros hijos en su día a día, tenemos perseverancia y determinación. Llevamos toda una vida luchando con la infinidad de barreras de la dislexia, y somos muy, pero que muy, perseverantes. No dejamos de trabajar ni un solo día del largo curso escolar, año tras años y en mi caso, hijo tras hijo. Nos cansamos y agotamos como el resto de las madres, pero somos muy perseverantes y conseguimos acabar nuestro trabajo. Tenemos una determinación que asombra a cualquiera, tenemos claro que somos capaces y lo vamos a lograr, el cuando y como, no lo puedo decir, pero seguro que tendremos éxito. ¿Por que? Por algo tan sencillo como es la pasión. Toda madre siente pasión por un hijo, independientemente de si es o no disléxico, pero si encima tiene dificultades tu pasión se vuelve en casi una obsesión, que hace que tu vida gire sobre ello, es decir sobre la dislexia. Nuestras vidas son nuestros hijos, y como en  nuestros hijos la dislexia es una parte esencial, la dislexia se convierte en parte de nuestra pasión. Como tengo claro que la pasión y la perseverancia se han aliado junto con la determinación en nuestras vidas, viviremos la vida como un maratón, pero acabaremos logrando el éxito de nuestros hijos y cambiaremos el mundo.

En esta larga carrera veremos como nuestros disléxicos no se si llegarán a saberse bien las tablas de multiplicar o la tabla periódica de química, no se si conseguirán tener un título que acredite un nivel de inglés, no se si alguien será capaz de ver todo lo que sabe mi hijo, pero si se que la vida, la dislexia y sus circunstancias le va a enseñar algo esencial en su educación : la determinación, la perseverancia y yo me encargaré de la pasión. El talento no lo es todo en la vida, se necesita además una mentalidad de querer crecer interiormente como persona, una mentalidad de tener la habilidad de querer aprender y necesitamos respuestas para saber mejorar en nuestras vidas. Por eso nuestros hijos van a ser especiales, van a ser genuinos, pues estas madres apasionadas somos capaces de hacerlo. Somos capaces usando muchas dosis de imaginación darles los recursos que necesitan. Somos capaces de entenderles y por ello educarles mejor.

Además nuestros hijos hacen un esfuerzo extra en su vida diaria. Son ambiciosos consigo mismos, quieren llegar igual de alto que el resto de sus compañeros y quieren triunfar. Ahí, estaremos todas estas madrazas apasionadas para darles el aplauso y el abrazo que les falta y que tanto necesitan.

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