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11 noviembre 2013

La etiqueta ayuda mucho.



A principios de septiembre decidí que este curso iba a cambiar la etiqueta de mis hijos. Que cuando empezase como cada curso el peregrinaje de ir de profesor en profesor contando que mi hijo es disléxico, iba a hacerlo con una etiqueta nueva :  "gran reserva". Dicho y hecho, a cada uno de los distintos tutores de mis hijos les he ido presentando cada uno de mis "gran reserva" y tengo que decir que ha funcionado. Por supuesto no es la solución de por vida, no significa que un "gran reserva" signifique un ya no tengo más problemas, ni a librarte del comentario hiriente o del suspenso,  pero ayuda a que le traten de otro modo.


Tengo que decir que junto con la etiqueta de " gran reserva", yo he adoptado una postura de madre que quiere colaborar pero que como se que tengo un hijo excepcional, no dejo que me lo maltratéis, lo tenéis que respetar, solo por su esfuerzo se lo merece. Cada vez que ha venido un examen con ese boli rojo diciéndome que no se entera, que no ha entendido, que se tiene que esforzar más y ese tipo de comentarios basura. Además, no se, pero suelen hacerlo en un rojo intenso o impertinente, para que no falle la intención del comentario, con letra inmensa si la comparo con la de mis hijos y causando un efecto óptico que invade todo el papel, como si no viésemos más allá de ese comentario. Me imagino la cara de mis hijos cuando les entregan la copia corregida de su examen, deben de pensar que toda la clase ha visto su hoja, se deben de creer que es como un anuncio publicitario, pues la manera en que está corregido hace ese efecto de sentir un " tierra trágame", "todo el mundo se ha enterado de mi suspenso". Este curso, con mucha educación pero mano firme y mucho temple, me pongo en paralelo con un bolígrafo azul, para no causar efecto rebeldía y que vean mi buena intención, a corregir el examen. No varío su nota, pero sí sus comentarios, explico uno a uno los fallos que derivan de la dislexia, que por cierto son muchos, y le recuerdo que tienen el informe de mi hijo donde se le explica toda su dislexia. Le recuerdo amablemente mi número de teléfono y me pongo a su entera disposición para aclararle todas las dudas sobre mi hijo, pues le reitero que todos estamos en el mismo barco deseosos de que mi hijo aprenda, sea un niño feliz y salga bien de su aventura escolar.

Las consecuencias de la etiqueta de " gran reserva" más mi actitud firme para que nadie me estropee mi " gran reserva" y que se merece un respeto, está funcionando. Esta semana he vuelto a pasar ronda de profesores y tutores de gran parte de mis hijos. Tengo que decir que al principio de la semana tenía un pellizco en el estómago solo de pensar en las tutorías, pero según fui pasando las distintas pruebas acabé la semana encantada, contenta y segura que este curso llegaremos a buen fin. La tutora de una de mis hijas nada más sentarme me dijo que era una niña maravillosa, que era muy buena y que quería verme para ver como poder ayudarla. Mi hija que es bastante nerviosa, dispersa y charlatana, actitudes que no se puede permitir en el aula, estaba dejando de aprovechar el tiempo extra que se le daba y en general muchas de las ayudas que los distintos profesores le brindaban. Le explique que mi hija, en fase preadolescente, tiene como máxima pasar desapercibida, ser una más del grupo y si nadie se entera que es distinta mejor. La tutora y yo estuvimos mucho rato hablando de mi hija, viendo sus trabajos, viendo como ayudarla, como hacerla ver que necesita ayuda y como sacarla adelante. Todo con una actitud positiva hacia mi hija y sonriente. Salí de la tutoría como un "pavo inflado", me creí que era un sueño y me encantó ver la etiqueta de "gran reserva" que tiene pegada.

La semana avanzó y me tocó tutoría de mi hijo adolescente. Hemos tenido algún que otro suspenso y mi marido me acompañaba a la tutoría. Prometía ser una tutoría seria y dura. Una vez más me tocó el premio. El tutor nos dijo todo lo positivo de nuestro hijo, vimos como ayudarle a remontar los suspensos y como aumentar nuestra confianza en él, para que él mismo aumentase la suya propia. Que decir y que comentar, os imagináis las caras que llevábamos mi marido y yo, estábamos relajados y tranquilos. Una vez más todos los profesores tenían la etiqueta puesta de " gran reserva", buen niño y merece la pena apostar por él. 

Llegó el jueves con la última tutoría de la semana de otra hija mía. Esta vez era su profesor de matemáticas que quería vernos. Es buena estudiante, aprueba sin necesidad de tiempo extra y aunque se lo han concedido no quería dárselo, ¿para que si aprueba? Vuelta a hacer una sesión de marketing y etiquetado. Lo primero fuimos directos al grano :"¿Disculpe sabe lo que es la dislexia?Su cara lo dijo todo, ni idea. Pues muy sencillo ahora mismo una clase rápida sobre la dislexia y la importancia del tiempo.Segundo pasó, verdaderamente me está entendiendo, no lo tenía claro, había que confirmarlo:"¿Usted le quitaría a un ciego el Braille?". Cara de asombro del profesor, pues eso mismo le hace a mi hija cada vez que se lo quita. Al minuto nos vino con que ella llegaba a aprobar, pero mi hija que estaba presente, le dijo que ella no estudiaba para aprobar, estudiaba para tener nota. Su esfuerzo no era recompensado con un aprobado, su esfuerzo era para nota. Después de decirle finamente que su tiempo extra era un derecho, que lo necesitaba y de explicarle la infinidad de trucos que tiene mi hija para triunfar en su asignatura,  el esfuerzo que hace y las dificultades que se encuentra, conseguimos convencerle. Por supuesto mi marido, mi hija y yo fuimos en bloque, finamente cada uno hizo su papel de marketing y etiquetado, y creo que lo logramos.

Así llegué al viernes contenta y tranquila, con energía para preparar un montón de exámenes para la siguiente semana y mucho trabajo por hacer. Además,  este fin de semana nos tocaba preparar una exposición sobre Heras,la diosa griega, protectora de la mujer. Casi morimos en el intento preparándola y haciendo la cartulina, pero lo conseguimos. Estoy deseando ver a mi hija esta tarde para ver como le ha ido. Estoy segura que bien, pues es un " gran reserva" y como tal cuanto más la conozcan, más la descubran, más ganas tendrán de tenerla entre sus alumnos, de enseñarla y de ver todo lo que es capaz de hacer.


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