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07 septiembre 2013

La etiqueta de disléxico...





Vuelta a empezar el curso como cada año. Septiembre es un mes que pasa en un minuto, en fracciones de segundos, todo va rápido, todo está descontrolado, las agendas son improvisaciones continuas y cuando te has dado cuenta estas en octubre. ¡Hasta ahí todo normal!, pero para muchos niños octubre significa primera evaluación, primera prueba a superar y primera gran batalla del largo curso escolar. Por eso es muy importante septiembre, es esencial y como padres tenemos que hacer una carrera de saltos continua, tenemos que hacerla bien planificada y con las ideas muy claras.

Nuestros hijos pasan nervios, tienen sentimientos encontrados de volver al colegio. Por un lado les apetece la rutina, les apetece ver a sus amigos, les apetece la vuelta. Por el otro lado profesores nuevos, un nivel mayor de exigencia, volver a estar perdidos en ciertas asignaturas, o quizás en la gran mayoría y sentir que su vida escolar está totalmente "descontrolada". Mis hijos empezaron esta semana y como son tantos hemos tenido de todo. El primer día me encuentro con todo tipo de emociones, llantos y risas, todo se resume a nervios y más nervios. A ello le sumas los libros que te faltan, el material escolar, el babi y un largo etc. Pero en mi caso como en el de otros muchos, además tenemos que cuadrar la agenda del logopeda, del optometrista y de todas las ayudas que necesitan.

Cuando aparentemente ha acabado el día, te pones a escribir cartas a los tutores, les pides citas y les vas avanzando que aunque sabes que lo saben, pero... por si las moscas, muy amablemente les recuerdas que tu hijo es disléxico. Les das todos tus teléfonos y como te pueden localizar, tienes tanta prisa que como si te llaman a las doce de la noche. Es más cuando ves un email en la bandeja de entrada de tu móvil de un profesor, soy capaz de parar todo aquello que esté haciendo, contestar al minuto y cambiar toda mi agenda y mi horario con tal de que me reciba lo antes posible. Por supuesto intentando transmitir la mayor normalidad, como si nada, como si tu día de madre de seis hijos fuese calmada, y no tuviese otra cosa que hacer que ir a tutoría. Como os decía ideas claras, y la idea principal es que cuanto antes empieces menos dificultades... una prioridad esencial es conocer a los tutores. Cuanto antes conozcas al tutor y veas en las manos que ha caído tu hijo antes te pones las pilas para establecer tu " estrategia anual" con tu hijo, el colegio y su dislexia. 

Se que es una faena etiquetar, yo soy la primera que etiqueto nada más entrar a mis seis hijos... pero no veo otro camino. Tengo que informar y ello supone etiquetar. No a todos los niños les gusta que se les etiquete, muchas veces depende de la edad que tienen, de la adolescencia y de sus hormonas. En mi caso alguno se resiste a entregar la carta al profesor, no quiere ser distinto pues el se ve como el resto. Aunque me da pena, en el fondo está bien que se vea igual, sin diferencias pues en verdad la dislexia no debería de ser una dificultad, debería de ser simplemente una forma distinta de pensar, algo por lo que no habría que etiquetar a nadie. Pero por desgracia eso no es factible, se trata como dificultad en el aprendizaje dándole un "toque subjetivo" de discapacidad. Me imagino que eso duele, duele que le traten de discapacitado cuando en verdad no lo eres... 

Este año tengo un reto más, quiero ir más lejos. Pretendo en las primeras tutorías no solo informar de la dislexia. Pretendo darle un mini curso avanzado de que es la dislexia, de como le afecta a mi hijo y algo más. Normalmente cuento las dificultades con las que se encuentra, los puntos débiles, aquello que le cuesta... pero esta vez voy a empezar por los puntos fuertes de la dislexia. Por la sensibilidad de mis hijos, por su alta inteligencia emocional, por como son capaces de luchar contra todo tipo de adversidades y encima seguir sonriendo. Quiero que sus profesores sepan que tienen un diamante en bruto en sus aulas, una persona que ve las cosas de una forma que pocas personas son capaces de ver, de su forma genuina de pensar y razonar.... voy a darle la vuelta a la dislexia. Como se que la etiqueta está puesta desde el primer día que les informo, quiero que sea una etiqueta de un "gran reserva" en vez de un gran problema, de un niño que merece la pena conocer y que puede obtener un rendimiento escolar espectacular. Para ello me prepararé la reunión como si se me fuese la vida en ello, iré con el dossier de cada hijo, con sus informes y con mucha paciencia. Mi primera tutoría es este lunes.... ya os contaré. Como tengo que pasar por varias espero ir haciendo un manual de como enfocar y sacar el mayor rendimiento a las tutorías. Quizás el manual de como " engatusar" y convencer al tutor de tu hijo... ¡Vamos a ser padres expertos en comunicación! 


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