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30 enero 2014

Simpatía vs. Empatía

Como os he comentado en varias ocasiones, para mi Enero es sinónimo de tutorías, inicio del trimestre y hay que darse una vuelta por cada profesor. Podríamos llamarlo campaña de seguimiento para que no se olviden de cómo tratar a mi hijo; en otros campaña de sensibilización para ver si de una vez por todas el profesor entra en razón y entiende lo que supone tener dislexia; en otros campaña de vigilancia para que vean que estás detrás de tu hijo que vigilas por su bienestar; otras veces campaña de imagen para que vean lo fantástico que es. Por supuesto como tengo tantos hijos me paso el mes entero de aula en aula. Creo que dentro de poco elaborare un manual de cómo preparar una tutoría. Si os cuento que encima en el colegio de mis hijos en secundaria tienes la opción de ver a cada profesor, hacen una especie puertas abiertas donde puedes conocer a cada uno cara a cara. ¡Total! Que me he entrevistado con casi treinta profesores



Cuando se acaba este mes, os imagináis como llego a Febrero, agotada y a veces con un poco de falta de ilusión. Lo que siempre esperas cuando vas a hablar con un profesor es que por lo menos no sea antipático, que sea simpático y agradable. Eso ayuda. Pero tras esta ronda o gira turística de tutorías me encuentro que simpatía vale, pero lo importante es empatía. Yo quiero alguien que me transmita que siente respeto hacia mi como madre pero sobre todo  hacia mi hijo que tiene dislexia; que no prejuzgue a mi hijo por sus rasgos de dislexia, que no crea que es vago, tonto, perezoso, distraído, etc.; que sea capaz de entender y reconocer los sentimientos de mi hijo en su lucha diaria; quiero que sienta con y como mi hijo siente todos los días en su clase. Uno no nace con empatía, uno adquiere la empatía. Tener empatía es una opción que uno elige. Como uno elige ser profesor, nadie le ha obligado a ello. En cambio uno no elige tener dislexia. Uno elige tener empatía y buscar dentro de si mismo unos sentimientos para ser capaz de entender los de otra persona. Un profesor debe de tener empatía, si tiene además simpatía, pues genial, y si además tiene sentido del humor y es alegre, pues mejor. Pero lo esencial es la empatía. Yo en las tutorías de este mes me he encontrado con alguno que no tiene ni pizca de simpatía; otros que desbordan simpatía ; pero con empatía muy  pero que muy pocos. Uno muy simpático me dijo que mi hija debería de estudiar más, debería de trabajar más sus fichas pues cuando llegaba a clase era incapaz de hacer los mapas bien. Tu con otra dosis de simpatía y educación le cuentas la dislexia y lo que supone. El que quiere ser agradable y simpático, te escucha con una sonrisa y  te dice un “ si, pero…. Si estudiase más”, “ Si, pero si trabajase sus fichas mejor”. Lo siento no me sirve ni a mi ni a mi hija, en estos casos la simpatía no me ayuda. En cambio la última de mis tutorías y quizás de las más complicadas ya que se trata 2º de Bachillerato, en estos cursos hablamos de palabras mayores: selectividad, media para la universidad, etc. Me encontré con lo que necesitaba, ni una sola sonrisa pero todo empatía. Me entendía a mi y a mi hijo. Sabía llevarnos a los dos. No siempre tenía respuestas, pero me entendía e iba a buscar soluciones. ¡Me sentí tan bien! No me hacia falta preocuparme por las etiquetas de mi hijo, no me hacia falta vender los puntos  fuertes de mi hijo, ni callarme los puntos menos fuertes, que aun teniendo dislexia tiene como cualquier otra persona…. Simplemente hablamos sobre mi hijo, intentando buscar el mismo camino y la misma salida, el bien de mi hijo. No solo su meta era selectividad, su meta era que mi hijo fuese un hombre feliz, independiente, seguro de si mismo  y sensato. Eso es un profesor y eso es empatía.
Por eso simpatía de acuerdo, pero puestos a elegir quiero empatía. Quiero que el profesor conecte con mi hijo. Se ponga en su pellejo, le respete, conecte con él, no lo juzgue y a partir de ahí se ponga a trabajar con él. A partir de ahora deberíamos de colgar un emeticono de empatía en la puerta de la sala de profesores. Deberían de trabajar ya sea con un coaching ya sea por obligación la empatía.
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