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08 febrero 2014

La motivación es garantía de éxito.

El otro día me pase un buen rato charlando con una buena amiga y logopeda, como os podéis imaginar el tema era mi monotema, la dislexia. Hablamos de infinidad de cosas pero me dijo una frase que se me quedo grabada y llevo toda la semana dándole vueltas. La motivación viene del recuerdo de los éxitos logrados. Leerla despacio y pensar sobre ello, es tan cierto. Es la clave para el éxito, la motivación ya sea en un niño o en un adulto, ya sea en mis hijos o en mi misma nunca debe de faltar. Todos tengamos o no dislexia debemos de estar motivados en nuestras vidas, es lo que te hace avanzar o crecer, ir un paso más allá como persona. Todos nos cansamos, nos aburrimos, nos hundimos con el fracaso y debemos de luchar por salir y arrancar de nuevo. Sin la motivación eso es prácticamente imposible o desde luego muy difícil de lograr pues el esfuerzo es inmenso.

Como soy así de pesada u obsesiva, esta semana me fijo todo el tiempo en la falta de motivación y sus causas y efectos, o en lo contrario la presencia de la motivación  y el porque y sus consecuencias.
Uno de mis hijos es el claro ejemplo. El curso pasado su tutor lo machacó, después de hundirle, de crearle ansiedad, frustración consiguió el efecto inmediato abandono. Abandono, fracaso y todo lo que ello supone, que lo podríamos traducir en infinidad de suspensos, autoestima por los suelos y táctica “molusco adolescente”. Traducido al castellano sería me encierro en mi mismo, no quiero relacionarme con nadie de casa y mucho menos con mis padres. Estaba totalmente desmotivado, la culpa según el colegio era suya. Por supuesto parte llevaba el niño, pero la gran parte era del profesor, su falta de preparación y de ganas de enseñar y luchar por un niño. En su mente la motivación no era una parte esencial de la metodología de aprendizaje, seguro que pensaría que como la ley no lo dice explícitamente pues no tiene por que hacerlo. Este es el claro ejemplo de desmotivación. Como este podría contar infinidad de ellos, en mi casa todos mis hijos han pasado por algún profesor especialista en desmotivación.

Este año, en otro colegio donde he tenido la suerte de que me toque el profesor especializado en motivación la cosa cambia. Estamos siendo adolescente simpático, poco a poco dejamos de ser molusco y nos convertimos en gente normal. El se ve capaz de luchar y poco a poco como creen en mi, como me motivan consigo mejorar tanto en mis estudios como en mi actitud personal. Vuelvo a recuperar a mi hijo tal y cual él era antes de entrar en ese pozo de desmotivación. La profesora de filosofía para motivarlo le presento a un concurso de filosofía, consiguió motivarlo tanto que sacó sobresaliente. Se ha pasado todos estos dos meses recordándonos a todos su nueve y disfrutando del recuerdo. Estamos, (digo estamos pues vivo sus exámenes como si fuese yo la que me examinase), en segunda evaluación y veo que se come los temas de filosofía, que hace todo tipo de esquemas, que presenta todos los trabajos voluntarios, que en resumidas cuentas está muy motivado. Es más hoy tuvo el examen y ayer no solo estudiaba para aprobar, estudiaba para un diez. Quería superar su nueve de diciembre, se agarraba a su triunfo pasado para coger fuerzas y superarse. Eso es motivación, eso es positivismo y eso es una maravilla.

Otra de mis hijas que inició el curso totalmente frustrada y desmotivada, después de varias tutorías y conseguir que entendiesen la dislexia, vemos como le han dado un poco de motivación, un poco de cariño. El efecto multiplicador ha sido inmediato y multiplicador. Está feliz, deseosa de hacer las cosas bien, de estudiar. Solo por motivarla, por darle una palmadita, por ponerle un buen comentario y unas notas acordes a su esfuerzo. Se podría resumir en darle cariño. Cada examen nuevo lo prepara motivada queriendo superar su anterior nota, recordando su triunfo pasado para ir un paso más lejos, un escalón más.


Para mi esa actitud de mis hijos, ese verles contentos y deseosos de mejorar me motiva tanto o más como a ellos sus notas. Me hace afrontar mejor mi día a días, mis tardes interminables con tantos deberes y exámenes. Me hace sonreír y seguir sin tirar la toalla. Me acordare de estas sonrisas aquellas tardes que los recoges en la puerta del colegio con una cara que son todo ojos llenos de frustración, para seguir adelante. Tengamos o no dislexia la motivación en nuestras vidas es esencial, tenemos que buscarla y así conseguiremos alcanzar todas las metas que nos marquemos.
[tags] dislexia, motivación, éxito [/tags]