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14 diciembre 2014

Llegan las Navidades.


Esta es la última semana antes de  Navidad. Semana intensa de nervios, de emociones, de alegrías y de menos alegrías. Las notas, los esfuerzos recompensados, los no recompensados y la Navidad. En casa mis hijos escriben las cartas a su Rey Mago, cada uno tiene el suyo. Todos piden cosas, pero lo que de verdad piden es ilusión, ilusión y mucha ilusión. Su ilusión es la que ven mermada a lo largo de su curso. Su autoestima no muy fuerte, los esfuerzos no recompensados, las lágrimas por las notas leídas en alto, por los suspensos no merecidos, por las tardes interminables de deberes, por quedarse en blanco en el examen, por no escribir bien, por las faltas de ortografía, por tantas y tantas cosas que les pasan en su año escolar por culpa de ser distintos a la mayoría, por culpa de nadie y de todos. A todos mis hijos y a todos esos niños seguro que su Rey Mago les quiere decir algo muy especial.


Te quiero cuando te entregan las notas , cuando te dan las medallas o el premio, cuando reconocen que vales la pena y que lo has hecho bien. Me gusta ver tu sonrisa tras gozar el triunfo y ver como te aplauden. Me gusta verte feliz y que te sientas bien .Se que eso es lo que le ocurre a tu amigo de al lado, que ese no sueles ser tu, pero soy tu Rey Mago y lo veo todo y me fijo en ti. Y te quiero.
Te quiero por ser el niño que logró vencer su miedo a dormir a oscuras.
Te quiero por ser capaz de sonreír todas las mañanas al entrar en el colegio, aun sabiendo que no va a ser un buen día.
Te quiero por se capaz de hacer frente a infinidad de problemas en el día a día. A sentirte mal dentro del colegio, a sentirte solo, a sentir que eres distinto, a tener que hacer ver todos los días a la gente que merece la pena enseñarte. Te quiero por ser tan fuerte.
Te quiero por tener tanta empatía y saber escuchar al amigo que lo pasa mal. Por querer ayudar y llorar por el dolor ajeno. Por ser tan humano y cariñoso con tus amigos, dejando al lado tus problemas diarios. Por defender al más débil y quedarte solo en el recreo. Por seguir queriendo a tu profe aun sabiendo que no te comprende.
Te quiero cada mañana cuando te veo  luchar en lengua, por entender las sintaxis, por leer en alto, por perderte entre tantos textos llenos de palabras, por seguir sonriendo sin perder el ánimo.
Te quiero cuando las lágrimas te invaden los ojos e intentas quitártelas con el puño de tu jersey, que nadie se de cuenta que no te sabes las tablas de multiplicar, o que no entiendes lo que te están preguntando. Y te lo sabías, y lo estudiaste y lo trabajaste, pero en ese momento no te salió.
Te quiero aun más cuando mantienes el tipo recibiendo un suspenso tras otro, con ese boli rojo con un comentario poco simpático.
Te quiero por seguir estando en clase con ganas de aprender, intentando concentrarte, intentando agradar a tu  profe, intentando navegar entre tanta lectura. Cuando en verdad lo que quieres es hablar, cantar y saltar. En verdad te pide el cuerpo gritar y que te dejen en paz.
Te quiero por tu bondad y por tener ese corazón. Por saber perdonar una y otra vez al adulto que no te entendió y te hirió.
Te quiero por saber compartir tu merienda en el colegio, por dar tu cromo preferido, por querer dar todo con tal de que te acepten tal y como eres tus compañeros. Por decir que te gusta el futbol con tal de que jueguen contigo.
 Te quiero por seguir siendo como eres, por darnos a todos tanto cariño y por encontrar siempre una sonrisa entre tanta lágrima.
Te quiero pues aun sintiéndote triste y mal, sigues afrontando cada día con mucha valentía y con alegría.
Quiero a tus padres por seguir luchando contra viento y marea para que seas asi, un ser fantástico.
Quiero a aquellos profesores que te ayudaron a que tus dificultades no fuesen un sufrimiento. Te hicieron tu vida más fácil y mejor.
Quiero a tus logopedas que hicieron que tu dificultad fuese una piedra en el camino, pero que nos ayudaron a tener un final feliz.
Quiero a todas esas familias que dan la seguridad a estos niños distintos que tanto la necesitan. Que valoran el esfuerzo y el trabajo. Donde cada pequeño triunfo es una gran victoria. Donde se celebra todo y se refuerza en positivo. Donde la alegría y el humor no se pierde. Donde todo se hace en equipo. Donde uno se siente querido, tal y como es, leyendo mal o bien.

A todos ellos les dedico mi Navidad. ¡Feliz Navidad!
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