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16 mayo 2014

Mi vida,




Si hijo mío, mi vida eres mi vida. Llevo meses pensando que sentiría cuando todo esto acabase, cuando aprobases, cuando bachillerato fuese parte del pasado y hoy ya es realidad.

Decirte que te quiero, que me alegro y que solo nos queda selectividad. Que eres un campeón, que desde los seis años has luchado contra todo pronóstico, contra toda estadística y contra toda adversidad. No se si tendrás el nivel alto en matemáticas o física, no lo sé, ni me importa. Solo sé que has sobrevivido a tu etapa escolar, que aun teniendo malos recuerdos y sufrimientos si lo pones en una balanza hay más de lo bueno que de lo malo. Es cierto que el año pasado fue una pesadilla, por suerte tuvimos la idea del cambio de colegio, pudimos hacerlo, luchaste y aprobaste.


Gracias a Fundación Fomento este año ha sido muy distinto. Te han curado tu autoestima, te han dejado crecer como persona y confiar en ti mismo. El resultado lo tenemos: has aprobado, has triunfado. Me alegro tanto, me alegro por ti y me alegro por mi. Me alegro para ponerte como ejemplo ante tantos padres que pasan por lo mismo, para  demostrar al sistema que con cariño y buenos profesores todo es posible. Que todos tienen cabida en el aula, que la dislexia no debería de ser un impedimento, que la terapia del logopeda funciona y que merece la pena. Que has hecho tu bachillerato en tecnológico, que hablas tus idiomas y que eres un hombre de bien. Que no eres parte del fracaso escolar y que eres un tío muy normal. Que tienes empatía y sabes lo que es fracasar y fracasar, esforzarte y caerte y volver a empezar. Conoces la humillación, conoces el que nadie confíe en tu capacidad y sabes lo que es sentirse distinto. Aunque tu no lo sepas, sabes mucho más que muchos adultos. Sabes mucho más de lo que te imaginas. Ahora no lo ves pero en el futuro todo ello sumará, serán lecciones que te ayudaran a saber vivir.

Para tus hermanos eres la esperanza de que esto se pasa, que el colegio se acaba y que se puede lograr. Para mi eres mi niño, con el que fue un trauma aprendernos el abecedario o los días de la semana. Con el que recitábamos las poesías en el coche y las tablas de multiplicar, nos pasamos horas. Con el que sufrimos cada odioso dictado y compartimos tantos sentimientos. Los verbos, las lecciones de historia, los libros, los trabajos de inglés y tantas y tantas cosas. Por eso te conozco tan bien, interpreto tu voz solo con oírla por teléfono, solo ver tus ojos sé lo que sientes y solo  con ver tu sonrisa sé lo que pasa. Gracias a tus años intensos escolares y cuando digo intensos lo digo en toda su extensión, quizás tengamos una relación más estrecha de lo habitual.

¿Qué cómo me siento hoy? Mi vida, me siento tranquila y relajada. Me siento con una misión cumplida, me siento orgullosa y alegre. Me siento bien como madre y siento que el trabajo bien hecho , tarde o temprano, tiene su recompensa. Me llenas de fuerzas para seguir batallando con tus hermanos y me alegro tanto por ti. ¡Ojalá! Se de bien selectividad, pero por lo menos ya estás en la línea de salida, ya estás ahí y estoy segura que lo vas a lograr.

Mi vida, eres mi vida, tengo mis seis hijos que sois mis seis vidas. Sois la razón de todo y nunca entenderás en toda su plenitud lo que te quiero decir y transmitir hasta que no seas padre y sientas que hay alguien que es un trozo de tu vida. Espero seguir batallando contigo en todo aquello que me necesites. Pero a partir de ahora emprendes una nueva etapa donde yo pasaré a un segundo plano, como lo hará tu dislexia. Tu dislexia dejará de ser una constante en tu vida. Te sentirás mejor y serás tu, sin importarle a nadie si tienes o no dislexia. Donde se te valorará por lo que eres y lo que sabes y no por si te sabes de memoria la tabla periódica. Se acabaron las etiquetas.

Demuestra a todos lo mucho que vales. Cree en ti y quiérete a ti mismo tal y como eres. Siéntete orgulloso de cómo eres con la dislexia incluida. Eres fantástico y como dice tu hermana sin dislexia esto no hubiese sido lo mismo, seguro que hubiese sido todo menos intenso y más aburrido. ¡Ánimo! Y a por selectividad , la universidad te espera a la vuelta de la esquina y mereces entrar en ella.

Un abrazo enorme de tu madre que tanto te quiere.


Maria



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